Rubén y los Tiesos fue el primer nombre de Café Tacvba. No fue, al menos para quienes presenciaron aquel primer concierto del grupo, Alicia ya no vive aquí, como se ha dicho oficialmente. La verdadera historia, contada por ellos mismos, es que aquel 27 de mayo de 1989 en El Hijo del Cuervo, un bar en el centro de Coyoacán, de los cuatro, el único que no fue víctima del llamado «pánico escénico» fue el cantante Rubén Albarrán, quien ya tenía experiencia en conciertos en vivo, por lo que apenas pisó el escenario se echó a la bolsa al público con ese carisma que le caracteriza.

Sus compañeros, en cambio, eran un manojo de nervios. «En realidad no era noche, era tardeada, eso era lo más raro. Recuerdo que ese primer concierto fue un sábado, y aunque todo el mundo ahí eran amigos y familiares, yo estaba muy nervioso», cuenta Joselo Rangel. La charla con el guitarrista transcurre en el camerino del estudio de grabación, al sur de la Ciudad de México, donde Café Tacvba realiza una sesión fotográfica para el programa BIOS, producido por el canal National Geographic Latinoamérica.

Días antes, justo en la fecha en la que Café Tacvba debutó oficialmente hace 30 años, el cuarteto también integrado por el bajista Quique Rangel y el baterista Emmanuel «Meme» del Real sorprendieron a los clientes de El Hijo del Cuervo para rememorar aquella, su primera presentación. En ese histórico concierto, tres décadas atrás, el boleto de entrada costó unos $60 pesos, y en él reunieron a unas 85 personas. «Esa vez no hicimos prueba de sonido en El Hijo del Cuervo, no sabíamos qué íbamos a hacer exactamente. Soy muy aprehensivo con la cosa técnica, me gusta que exista algo de control para sentirme bien, pero me doy cuenta de que la vida no es como yo quisiera, así que lo disfruté mucho, hacerlo estuvo increíble», añade Joselo. La primera canción que el cuarteto originario de Ciudad Satélite, en el Estado de México, escribió como Café Tacvba fue «María». Pero en el repertorio de aquella, su noche debut, también incluyó «Las persianas», «La zonaja» y «Las batallas».

En palabras de Albarrán, lo primero que se plantearon como banda, hace 30 años, fue «hacer música que nadie estaba haciendo en ese momento, encontrar nuevas formas y combinaciones, además de gozar y divertirnos». Joselo agrega que el principal motor para él y sus compañeros siempre ha sido «hacer música de cierta forma, y es lo que seguimos haciendo hasta hoy, ¡que tengamos 30 años ahora, pues qué maravilla! De repente me imagino una vida donde no está la banda, y no me gusta, me encanta esto que estoy viendo».