Armando Molina, organizador del Festival de Avándaro, muere a los 73 años

El músico falleció hoy a causa de un paro respiratorio.

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Escrito por Mariana Sequera

Armando Molina Solís falleció hoy a causa de un paro respiratorio. Molina fue un personaje importante en la historia del rock mexicano, no solamente por su participación y compromiso con la difusión de bandas de rock nacionales, sino que es mayormente reconocido por ser uno de los productores del Festival de Avándaro en 1971. "Armándaro", como algunos lo llamaban, falleció después de haber atravesado un periodo donde su salud se encontraba en un estado delicado.

Armando formó parte de la organización de un evento que superó las expectativas de varias personas involucradas. Molina, a la par de Luis de Llano, fue pieza clave de la organización del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, en donde se rebasaron los 300 mil asistentes, el festival pasó a la historia como "El Woodstock mexicano". Armando Molina también fue un músico dentro de la escena del rock nacional, lideraba la agrupación La Máquina del Sonido

Fragmento de la edición especial de colección Rock Latino Vol. II.

El hombre detrás del festival
Lo que iba a ser una noche mexicana para una carrera de autos se convirtió en un festín musical.
Por Benjamin Salcedo

Pilotos, promotores y organizadores estaban entusiasmados por la idea de tener una velada con grupos musicales. La tarea de buscar a esos grupos fue encomendada a Armando Molina, quien recuerda: “Trabajaba escribiendo guiones junto con Jaime Almeida para un programa de Luis de Llano. Me mandan llamar y me encuentro con Luis, Justino Compéan y López Negrete. Me informan que van a hacer una carrera de autos en Valle de Bravo y querían una noche mexicana con dos grupos: La Revolución de Emiliano Zapata y Javier Bátiz”. Para dicha coordinación, los organizadores le dieron a Armando un cheque de 40 mil pesos; sin embargo, La Revolución ya tenían un compromiso y “Bátiz quería el cheque para él sólo, así que se los regresé y les dije que no se podía realizar”, dice Armando. Afortunadamente, Molina manejaba a grupos como El Ritual y Peace and Love, por lo que la idea de esa noche tomaría forma con ellos. “Luego llegó El Epílogo y Bandido y me pidieron unirse al evento. Poco después hablaron Tinta Blanca, Los Yaki, Tequila y los Dug Dug’s y subió la cuenta a ocho bandas. Entonces decidieron que se volviera un festival de rock. De Llano ideó el concepto del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro y encargó la realización del póster conmemorativo a Joe Vera. En el programa La onda de Woodstock,que conducía Zabludovsky, se empezó a comentar sobre el festival y después Radio Juventud tocaba canciones de estos grupos. Después, las compañías disqueras empezaron a promover a sus grupos para que se incluyeran en el festival; así llegó El Amor de Monterrey y La División del Norte, luego incluimos a Love Army y Three Souls in my Mind”. Esa pasión por la música hizo que le dieran a Armando carta abierta para que organizara todo. “El presupuesto se repartió equitativamente entre todos los grupos, se redujo la cantidad, pero todos estaban contentos. Se sorteó el orden de aparición y todo estaba listo”.

Se pensaba que la afluencia sería de alrededor de 20 o 30 mil asistentes. Un día antes se probó el sonido y al anochecer había unas seis mil personas que estaban llegando a acampar. “Me fui a dormir y al día siguiente me despertaron a las seis de la mañana, me asomé y me subí al escenario y veo que ya había cerca de 100 mil personas, ¡por poco me desmayo! Faltaban cerca de 12 horas para que iniciara el festival, hubo algunos espontáneos que entretuvieron al público durante esas horas; hubo un montaje de la ópera rock Tommy,luego fueron subiendo otras bandas menores que se encontraban entre el público: Soul Masters, Stone Façade (Fachada de piedra), Zafiro de Tijuana, La Ley de Herodes y así hasta que comenzó el evento programado a las siete de la noche”. Durante el festival hubieron varios problemas como falta de luz (durante la presentación de El Ritual). “Luego con Bandido se iluminó con un sólo foco de 60 watts, con los Yaki se fundió el foco… durante La División del Norte apareció la famosa encuerada y alborotó a la multitud tanto o más que el grupo; con Peace and Love se suspendió la transmisión de radio, la luz regresó”. Y hubo una persona que se arrepintió el no haber asistido a Avándaro: Javier Bátiz. “Se lanzó junto con los Sinners y la Baby Bátiz, pero nunca pudo llegar por el tráfico; lo mismo le pasó a Love Army. A fin de cuentas, el evento culminó sin mayor problema, pero cuando llegamos a México nos encontramos con que toda la prensa satanizaba el festival afirmando que había sido una orgía de drogas y sexo”, recuerda Armando Molina, que finalmente puntualizó con una sonrisa en su cara: “Lo que nunca sucedió fue la mentada carrera de carros”.

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