Asuntos Internos: "Pase de charola" en tiempos de guerra fría

La relación presidencial con amplias franjas de la clase empresarial se ha tornado meramente pragmática (funcional, de escaso bene cio y alto costo), abiertamente bipolar y en términos generales, francamente mala.

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Escrito por eduardoreyes

Este mes en Asuntos Internos: Pese a que AMLO de ende preservar el simbolismo de “separar al poder político del económico” y que sean decisiones políticas las que encaminen proyectos y negocios en el Estado, poco ha hecho para hacer política, negociar y conciliar con este grupo, que, desde los albores de la elección de 2006, le es ajeno y en muchos sentidos adverso.

Mientras tanto, México es el gran damni cado: estancado, ausente de inversiones y falto de generación de empleos.

México: país del ingenio y la ocurrencia. Sin duda tenemos una habilidad sorprendente para enfrentar y resolver problemas casi tan grandes como para inventarlos.

Bajo esta afirmación, y como una amarga cucharada de realidad, envueltos en un sinfín de problemas de mucha mayor relevancia, hemos visto la conformación de un verdadero embrollo; “una telenovela”, que si bien es de menor importancia para el destino del país, representa una prioridad para el poder presidencial.

Me refiero a la famosa venta del avión presidencial: dolor de cabeza de unos, distractor a conveniencia para otros y demostración de principios para unos más.

La trama, en apariencia, deja más incógnitas que respuestas: primero, se intentó vender la nave. Ante la ausencia de interesados o tenedores del capital necesario, se anunció una rifa para sortearlo.

Poco tiempo después, se habló de una lotería simbólica y un atractivo paquete de premios; sin embargo, la estocada nal llegó cuando, el 12 de febrero, el presidente se dio a la tarea de “pasar la charola” en Palacio. Invitó a empresarios con “dimensión social” a un evento para pedirles que inviertan en bene cio del país.

Durante el acto, “se les conminó” a comprar cuatro de los seis millones de cachitos que componen la serie. Aunque nunca se dio la lista de los asistentes, sabemos por imágenes que acudieron personalidades como Carlos Bremer, Asunción Aramburuzabala, Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Bosco de la Vega y Miguel Rincón.

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La cena y su significado

En México, “pasarela y pase de charola” se enmarcan, por desgracia, en una práctica consuetudinaria: de usos y costumbres. En política, la forma es fondo: por ello, aunque pueda existir una buena causa, los mecanismos de coerción saltan a la vista. Desde “un nadie le dice que no al Presidente” (que en este evento varios lo hicieron), hasta la presunción velada y también valida de un “cobro de cuentas en caso de negarse”, se tienen elementos que muestran una forma burda o desaseada de actuar.

Por si ello fuera poco, el hecho sin duda recuerda a los tiempos del viejo sistema presidencial mexicano (ahora en apariencia no tan viejo), donde la transparencia y la comunicación eran letra muerta. Nuestro país tiene una larga historia de casos de este tipo, nunca iguales; algunos sin duda con fines más deshonestos pero todos enmarcados bajo el mismo principio: coartar la libertad.

La donación o dádiva a la postre no está exenta de poder generar compromisos con los empresarios que aporten, paralelamente preocupa, como algunas formas y modos de hacer política se reinstalan como antesala de exponer ante la sociedad a terceros (polarizando aún más).

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