Realiza una expedición de aventura como los profesionales siguiendo consejos de salud.

POR Marco Arroyo

 

Navegar por ríos llenos de pirañas, explorar intrincadas cuevas con murciélagos volando a tu alrededor o beber un whisky frente un inmenso glaciar, son experiencias de aventura irresistibles. Pero más allá de tu excelente condición física, existen factores como el clima extremo o la altitud, así como virus y bacterias que están al acecho.

La doctora Elizabeth Macías Barrera, especialista en medicina del viajero, nos brinda algunas importantes recomendaciones para un itinerario sin contratiempos.

Si viajas a lugares a temperaturas bajas hay que protegerse contra el neumococo y el virus de la influenza, para lo cual existen vacunas.

Otras inmunizaciones básicas para los intrépidos son la vacuna contra la tifoidea, este mal se contagia por el consumo de agua o alimentos contaminados: la hepatitis A se contrae de forma similar a la ebre tifoidea, pero también de persona a persona; y la vacuna contra el tétanos sirve de mucho si te llegas a cortar la piel con cuchillas afiladas. Todas las vacunas se deben poner por lo menos cuatro a seis semanas antes comenzar el itinerario.

Para el montañista


Los montañistas sufren a menudo el mal de altura, que se manifiesta cuando el cuerpo no tiene suficiente tiempo para ajustarse a la falta de oxígeno en los lugares que se encuentran a gran altitud. Una consecuencia severa es la inflamación del cerebro, lo cual puede ser fatal. Evítalo realizando un ascenso gradual, sobre todo si planeas una expedición en lugares a más de dos mil 400 msnm.

No hagas por largo tiempo actividades extenuantes en sitios muy cálidos y bajo los rayos del sol, ya que puedes sufrir un golpe de calor. Entre los síntomas están: la sudoración excesiva, delirios, desorientación, vómito y dolor de cabeza.