El renacer de Fall Out Boy

Cómo una banda de los años 2000 se convirtió en sobreviviente del Top 40.

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Fall Out Boy
Stefan Brending
Escrito por Andy Greene

Extraído de RS141, febrero, 2015

La caravana de camionetas de Fall Out Boy ha estado recorriendo la Interestatal 95 de Florida por unas dos horas cuando Pete Wentz se da cuenta de que no sabe a dónde se dirige la banda. “¿Vamos a Tampa o a Orlando?”, pregunta Wentz a su road manager. “Porque si vamos a Orlando, quiero ir a la Harry Potter Land”. El manager le dice a Wentz que Fall Out Boy tocará en Tampa esta noche y al día siguiente en Orlando, con una interpretación en acústico por la mañana y una en eléctrico por la noche, así que no hay tiempo para ir a un parque de diversiones. Todo esto es información nueva para Patrick Stump. “¿Cuál acústico?”, pregunta el vocalista desde el asiento trasero. “¡Ni siquiera ensayamos! Literalmente, no sabemos cómo tocar ‘Centuries’ en acústico”.

En estos momentos, todo ocurre de manera acelerada para Fall Out Boy: Están en medio de una racha de 15 festivales radiales en tan sólo 20 días, haciendo escala en todos lados, desde Oakland hasta Duluth, Georgia. “Centuries”, el nuevo sencillo de la banda, ha llegado ya al número 22 en las listas y se ha anotado más de 30 millones de reproducciones en Spotify. Fall Out Boy apenas ha terminado de trabajar en su sexto LP, American Beauty/American Psycho –lanzado el pasado 20 de enero– y también ha realizado una canción, “Immortals”, para el soundtrack de Big Hero 6, la película animada de Disney. Lo cual significa que, junto a bandas como Maroon 5 e Imagine Dragons, son una de las pocas agrupaciones de rock del mundo capaces de competir con intérpretes como Taylor Swift y Meghan Trainor en el Top 40.

Nadie pudo haber predicho este regreso, ni siquiera los miembros de la banda. Fall Out Boy conquistó los corazones de los chicos emo a mediados de los años dos mil, anotándose media docena de hits en el Top 40 en el proceso. Pero volvieron en 2012 después de tres años de descanso, cuando el punk rock-pop ya había muerto como un sonido dominante, y el dance estaba en su apogeo. “Pensamos que eso marcaba el fin de la radio para nosotros”, dice Stump, de 30 años de edad. “Pensamos que ofreceríamos unos cuantos conciertos y, ya sabes, lo que fuera; esta es una era marcada por el disco, así que escuchar nuestros temas en la radio es un tanto sorprendente”.

Wentz, bajista y letrista de la banda de 35 años de edad, está feliz de que Fall Out Boy todavía pueda producir sencillos exitosos. “Sobreviviríamos sin la radio”, dice. “Batman puede ir y pelear sin la capa. Pero cuando se presenta, la gente quiere verlo con la pinche capa. Mi propósito siempre ha sido: ‘Quiero ser el más grande’. Patrick siempre ha dicho: ‘Quiero ser el mejor’. Y, en algún momento, nos dimos cuenta de que eran tan sólo dos versiones distintas de la misma cosa”.

Fall Out Boy se encontraba en un lugar poco favorable después de que Folie à Deux, su LP de 2008, fallara al no entregar ningún gran éxito. Los paparazzi rondaban a Wentz y su entonces esposa, Ashlee Simpson, y los miembros de la banda peleaban entre sí. “Literalmente pasé mis veintes como la persona más egoísta que conozco”, reconoce Wentz. “No tenía la capacidad para entender el tiempo de otras personas o sentir empatía por lo que otros pensaban”. Después de la presentación final de su tour de 2009, los integrantes de Fall Out Boy tomaron caminos separados.

El punto más bajo pareció venir en 2012, cuando Stump –quien había emprendido una carrera solista con Soul Punk, su lanzamiento de 2011– publicó una carta impactantemente sincera en su blog personal, en la cual revelaba que estaba en bancarrota y no podía emprender una gira solista, a lo que sus fans respondieron con crueles burlas: “Nos caías mejor cuando estabas gordo”. “La gente de verdad pensó que era una nota suicida”, dice. “Desearía no haberlo escrito”. La nota empujó a Wentz a contactar a Stump. El par retomó su amistad y, pronto, también reanudaron las actividades de la banda.

Pero Fall Out Boy no quería sumergirse en la nostalgia. “Nos preguntamos: ‘¿Qué querríamos si The Smiths o alguien así se reuniera?’”, cuenta Wentz. “Querríamos un nuevo disco, una nueva canción, una gira y no sólo fechas en eventos locales”. En lugar de emprender una gira, la banda regresó al estudio para darse cuenta de que todavía podían generar canciones brutalmente pegajosas. Su sencillo de regreso, “My Songs Know What You Did in the Dark (Light Em Up)”, llegó al número 15 en el Hot 100 de 2013.

La banda pasó un año y medio de gira antes de su próximo LP, Save Rock and Roll. Mientras se encontraban de tour, Fall Out Boy comenzó a jugar con un track construido alrededor de un sampleo en vivo de “Tom’s Diner”, original de Suzanne Vega. El tema se convirtió en “Centuries”, y estaban tan emocionados con el resultado que corrieron al estudio y produjeron American Beauty/American Psycho en tres semanas.

En sus corazones, Stump y Wentz todavía son geeks de la cultura pop. Pasan el viaje de cuatro horas a Tampa debatiendo temas como la diferencia entre Alien de Ridley Scott y Aliens, de James Cameron. (“Una es inquietante y te incomoda, mientras la otra es palomera”, dice Stump). FOB llega al Festival 97X Next Big Thing, en donde encabeza un cartel que incluye a bandas como Young the Giant, Alt-J, New Politics y otros grupos que son, en promedio, una década más jóvenes que ellos. Son guiados a la carpa del meet and greet en donde 50 fans, en su mayoría chicas adolescentes, desbordan felicidad. “Varios chicos me han dicho en redes sociales que los inspiré para tomar la guitarra”, dice el guitarrista Joe Trohman. “Espero que también abra camino para que otras bandas lo hagan”.

Cuando Fall Out Boy sale a escena a las 8:45 pm, son recibidos con el atronador rugido de los jóvenes fans. Las porras más fuertes están reservadas para las nuevas canciones, y el personal de seguridad apenas y puede contener a los múltiples fans que se saltan las barricadas. Los miembros de Fall Out Boy están empapados en sudor y vibrando cuando se bajan del escenario después de un encore de “Saturday”, de su debut de 2003, Take This to Your Grave. “Eso se sintió muy bien”, dice Wentz mientras se cambia de ropa. “Es una locura lo jóvenes que eran todos. Dos mosh pits se originaron durante una canción desconocida de nuestro primer disco. Se me ocurrió que tal vez no estemos en declive al ver a tantos chicos tan jóvenes ahí. Tal vez ahora ellos sean el movimiento”.

Ahora mismo, Fall Out Boy está agendando una gira de verano. Mientras tanto, permanecen como una anomalía del universo pop. “No somos la última banda de rock”, declara Stump. “Pero somos la última banda de rock que no piensa que el pop es una basura”.

Stump, quien acaba de convertirse en padre, ha estado en Fall Out Boy desde que tenía 17 años. El cantante sabe bien lo que los detractores piensan de su banda, y no le importa. “Hemos estado atrapados entre géneros”, dice. “‘Oh, son una banda de pop punk’, o ‘Son una banda emo, esos tipos apestan’, o ‘Son una pinche banda de rock de estadio, estos tipos apestan’. Nadie puede discernir por qué apestamos. Para mí, eso quiere decir que estamos haciendo lo correcto”.

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