Evo Morales renuncia a la presidencia de Bolivia

Después de una ola de protestas, Morales claudicó a su cargo después de haber prometido otras elecciones.

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Flickr/Eneas De Troya
Escrito por Alejandra Pérez

Evo Morales fue presidente de Bolivia durante casi 14 años. Su mandato inició el 22 de enero de 2006 y culminó este domingo 10 de noviembre de 2019, después de la creciente oposición y días de protestas que se originaron a partir de las irregularidades presentadas en las elecciones del mes pasado, las cuales le habrían dado su cuarto término presidencial.

La tensión en Bolivia inició después de las elecciones del 20 de octubre, en las cuales Morales contendía en contra del político, periodista y expresidente Carlos Mesa. Mesa fungió como presidente de Bolivia de 2003 a 2005; tras la renuncia y el escape de su predecesor Gonzalo Sánchez de Lozada, Mesa tomó el cargo en medio de protestas —lideradas, en aquel entonces, por Evo Morales— y una masacre de más de 70 personas. Con más de año y medio a cargo, él fue uno de los cinco presidentes que Bolivia tuvo entre 2001 y 2005.

El conteo preliminar de votos de las elecciones del mes pasado mostró que se llevaría a cabo una segunda vuelta, después de que Morales no alcanzara los votos suficientes para darle la victoria directa. Sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral pausó el conteo de votos rápido sin previo aviso —habiendo contado el 83% de las boletas— y se reanudó al día siguiente con el 95% de los votos contados, ubicando a Morales como el ganador con un amplio margen de diferencia entre él y Mesa. Como resultado, la Organización de Estados Americanos (OEA) pidió que se llevara a cabo una auditoría y una segunda vuelta. El reporte de la auditoría realizada por la OEA concluyó que “el proceso estuvo reñido con las buenas prácticas y no se han respetado los estándares de seguridad”, y por lo tanto “no es posible garantizar la integridad de los datos y dar certeza de los resultados”. Mientras tanto, las protestas perpetuaban en las calles, e incluso las fuerzas policiacas de diversos departamentos bolivianos se declararon en contra del gobierno y se unieron a las marchas.

Como consecuencia de los hallazgos, la OEA recomendó otro proceso electoral. Inicialmente, Morales aceptó: “He decidido convocar a nuevas elecciones nacionales, para que mediante el voto [se le] permita al pueblo boliviano elegir democráticamente a sus nuevas autoridades, incorporando a nuevos actores políticos”. Pero sin la policía a su favor, y la declaración pública de parte del general Williams Kaliman —jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia— pidiéndole que renuncie al cargo (“Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”), horas después, Morales decidió dimitir de su cargo afirmando: “Es mi obligación como presidente indígena y de todos los bolivianos asegurar la paz social. Renuncio para que [Carlos] Mesa y [Luis Fernando] Camacho no sigan maltratando a los familiares de nuestros compañeros, no sigan atacando a los ministros y diputados, para que dejen de maltratar a los más humildes”. El hoy ex vicepresidente Álvaro García Linera también renunció a su cargo, a la par de ministros, senadoras y senadores.

Marcelo Ebrard, el Secretario de Relaciones Exteriores de México, publicó un tweet el domingo ofreciendo asilo a Morales y afirmó que la Embajada de México en La Paz ha recibido a 20 personalidades del Gobierno de Bolivia. Hoy anunció la postura del Gobierno Mexicano en la Conferencia de Prensa Matutina del presidente López Obrador, y lo calificó como un “golpe [de Estado] porque el Ejercito pidió la renuncia del presidente, y eso violenta el orden constitucional del país. Habría que decir que, en consecuencia, la postura de México es de reivindicar el respeto al orden constitucional y a la democracia política. Esa es la posición que México quiere hacer valer. Por supuesto, haremos valer el derecho de asilo, que México siempre, no sólo lo ha promovido, sino lo ha ejercido en las muy diferentes circunstancias históricas que caracterizan a nuestra política exterior”.

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