Aunque pudiera pasar desapercibido en sus complejos discos de art rock, Annie Clark, mejor conocida como St.Vincent, es una gran fan de Metallica. De hecho, ellos la inspiraron a tocar la guitarra. Clark tenía 10 años, tocaba el violín y vivía en Dallas la primera vez que escuchó Metallica. Inmediatamente trato de tocar una de sus pesadas melodías en su instrumento de aquel entonces. “Pensé: ‘El violín realmente apesta’”, relata la intérprete. Clark cambió de instrumento, y de hecho, tocó el bajo en una banda de covers de Metallica en su adolescencia. Así que está feliz de sentarse junto al guitarrista principal de la banda, Kirk Hammett, quien a su vez, es un gran fan de Clark. Cuando se encuentran en el restaurante favorito de Hammett en Sonoma, California, un día después del masivo show de orquesta de Metallica [S&M2], él está lleno de preguntas para Clark sobre el álbum de 2017 de la cantante, Masseduction, mismo que no ha parado de escuchar desde que salió. “Me siento en mi habitación de hotel y lo escucho. Me pongo a pensar en la profunidad emocional que tiene. Las capas y niveles, la producción, los sonidos de la guitarra, la dinámica tan fresca”, le dice. “Nosotros somos unos cavernícolas tratando de encontrar riffs dignos de cavernícolas. Pero hay una sofisticación en tu manera de tocar guitarra que me encanta”.

CLARK Pude verlos anoche y estuvo increíble. Pensé en el rompecabezas tan elemental que es Metallica. Me parece que logras ser un elemento fundamental dentro de la banda, como el agua o el aire. Es como una maravillosa rigidez que de pronto rompes y todo fluye, eso es tan bello. Es rudo, amenazante, increíble. Logras ser un verdadero soprano.

HAMMETT ¡Gracias! Trato de inyectarle a la banda el elemento de improvisación, para que no sonemos igual todas las pinches noches. No me gusta la rigidez. Vengo de una generación de músicos que tienen este mantra sobre no tocar una canción de la misma forma nunca. Sólo toco algunos solos igual que en el disco, y eso porque sé que el público lo quiere. Pero comúnmente, cuando llego al solo no sé qué carajos voy a tocar. Me gusta ponerme a mí mismo en una situación que me de miedo.

CLARK Eso se percibe. Es emocionante, ¿sabes? Hay muchas bandas que pudieron haber guardado este poder, o escoger el camino de la nostalgia. Pero la vitalidad que tienen es increíble, y siguen empujándola hacia delante. Nunca han tomado atajos.

HAMMETT No, nunca. Parece que nos gusta sufrir [risas]. Siempre tomaremos la ruta más dificil, porque el camino más complicado tiene todos estos obstáculos ocultos que crean un gran efecto dominó. Tengo muchas preguntas para ti. ¿Qué guitarristas escuchas?

CLARK Creo que siempre recuerdas la primera vez que escuchaste a Jimi Hendrix.

HAMMETT Sí, siempre. Nunca olvidaré la primera vez que escuché “Purple Haze”. Creo que hasta me asustó.

CLARK Es una buena señal que la música te asuste. Pero si hablamos de guitarristas, obviamente te estudié a ti y a personas como Marc Ribot.

HAMMETT Amo a Marc Ribot. Una vez me dijo que es un guitarrista de heavy metal fallido. También me encanta todo lo progresivo: Robert Fripp, Adrian Belew, Steve Howe, Steve Hackett y Martin Barre. Adam Jones de Tool pasa mucho tiempo con Robert Fripp y le ha enseñado una técnica en guitarra que es sumamente lenta y tediosa pero hace maravillas para tocar. Tengo otra pregunta para ti. ¿Crees que tus discos son una representación auténtica de tus habilidades?  Yo siempre siento que tengo mucho más que decir en un disco pero no lo puedo transmitir.

CLARK Sí, siempre se vuelve una situación en la que tienes que matar a tus consentidos. Para que una canción sobreviva, algunas personas tienen que saltar por la borda. Tienes que sacrificar ideas para crear un proyecto realmente cohesivo. Eso me ha costado mucho trabajo.

HAMMETT Es algo muy loco porque yo soy muy curioso de la música en general. Puedo tocar muchas cosas diferentes. Puedo tocar jazz, bossa nova, blues, gypsy jazz hasta baladas de Europa del Este. Lo sé tocar todo, pero nadie lo sabe. Es loquísimo.

CLARK Yo siento que sí lo muestras.

HAMMETT Siempre trato de esconder algunos sonidos y acordes de jazz en nuestras canciones. Trato de usar algunas técnicas distintas por aquí y por allá dentro de Metallica.

CLARK ¿Alguna vez te rechazan?

HAMMETT Todo el tiempo. Me dicen: “Eso suena demasiado a blues”. Y yo les digo: “Carajo. Sólo es un slide. Parecen la policía de los tonos”. Pero necesitas a esa policía. La tonalidad es súper importante.

CLARK Metallica se volvió parte de mi ADN en los años en los que empecé a escuchar música. Se grabó en mí de una cierta forma. Me hace sentir culpable que la música que escuché en ese momento signifique más para mí que la música que escuché después, pero sí. Es ahí cuando descubres por primera vez ese sentimiento, la libertad, la ira.

Fotografía por Clayton Cotterell para Rolling Stone
Maquillaje y gromming por Veronica Sioen
Locación: Cortesía de Café La Haye, Sonoma, California.

HAMMETT Es increíble que los cuatro nos hayamos encontrado. Logramos tener muchas cosas en común. Hemos podido darle otro enfoque a la resistencia y a todo el enojo que había quedado cimentado dentro. Pero también hemos creado una determinación real en convertir todo eso en música. En algo divertido y emocionante. Eso es todo lo que tenemos en común. Siempre hemos sido sólo nosotros cuatro y si alguien más quiere unirse a la fiesta, es bienvenido.

CLARK Creo que esa es una de las razones por las que Metalllica me ha hablado por tantos años. Soy una persona con mucho enojo también y simplemente conectaba con esa ira. Crecí en los suburbios de Dallas y aunque no sé si me presento necesariamente como un extraño que no encaja, siempre me he sentido así. Es gracioso porque al sentir ese tipo de ira, tienes que aprender cómo no caminar por la calle gritando y haciendo cosas terribles.

HAMMETT Puedes adentrarte en esa ira y cosas buenas salen de ella. Yo era un niño de la ciudad que se mudó a los suburbios. El choque cultural me hizo ser aún más introvertido, así que fue bueno tener una guitarra. Descubrí que tocar era una gran manera de calmarme y relajarme. Literalmente me sentaba en mi cuarto por tres o cuatro horas y sólo tocaba la guitarra mientras decía: «¡Que se jodan esos niños de los suburbios!». En realidad no lo decía en serio, pero estaba muy enojado con mi entorno. Escribí el riff de «Die! Die! Die!» en «Creeping Death» [Ride the Lightning 1984] cuando tenía 16 ó 17 años. Recuerdo estar tocando en mi baño y pensar: «Wow. Esto es muy diferente a todo lo que he estado escuchando». Puedes compartir tu música con el mundo, pero muy dentro de ti sabes que es solo tuya. Trato de mantener esa idea en mi cabeza, porque a pesar del tiempo sigo siendo introvertido. El otro día tocamos «Creeping Death» y el público coreó: «Die! Die! Die!». Y pensé: «¡Carajo! Sigo en mi habitación».

CLARK He tenido momentos en el escenario, en algunos lugares como Brasil, en donde el inglés no es el primer idioma de la audiencia ¡y la gente se sabía cada palabra de mis canciones! No pude creerlo. Me movió tanto que empecé a llorar a la mitad de mi canción «New York».

HAMMETT La música tiene el poder de hacerle sentir a la gente lo que tú quieres que sienta. Puede ser manipuladora, enriquecedora, opresiva. Es maravilloso. Tienes todos estos poderes bajo la música, un rango completo de emociones. Es bueno que la gente la use con las mejores intenciones, pero claro, ha habido veces en las que la música no ha sido usada para lo mejor. Es grandioso que la inclinación principal sea hacer algo bueno con ella.

CLARK Estar en el público anoche y sentir la energía fue gracioso, algunos de los gestos que ves a la gente hacer dependen mucho del contexto. Si ves a un grupo de personas alzando sus puños en la Alemania de 1943 es pinche fascismo. Pero en tus shows es pinche libertad.

HAMMETT Es catártico. Y la diferencia podrían ser algunos beats o una actitud que cambie todo eso. Es increíble. A veces no sé de donde viene la inspiración. Mi esposa y yo hemos estado componiendo música instrumental para algunos shows. (Se llevarán a cabo en un museo y la gente podrá ver mi colección de pósters de películas de terror). Un día estábamos escribiendo una pieza y fluía muy bien, pero nos faltaba toda la parte de en medio. Yo estaba en Amsterdam, en un hotel que solía ser un conservatorio de música. Una noche estaba en mi cuarto, desesperado, y necesitaba aclarar mi cabeza. Después de meditarlo, dije: «Ok. Esto solía ser una escuela de música. Si existen los espíritus o algún tipo de inspiración o influencia; algún tipo de moléculas o átomos que puedan guiar mi mano en este momento, sería grandioso». Después de 15 minutos simplemente fluyó. Me voló la cabeza. Le mandé la música a mi esposa en ese momento.

CLARK Si eres músico hay una parte de ti que tiene que creer en la magia.