La banda más pesada de todos los tiempos

Despedazada por los críticos, adorada por los fans, la banda más grande de los setenta llevó el sexo, drogas y rock & roll a lo más alto antes de colapsarse bajo el peso de sus propios excesos.

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Escrito por Mikal Gilmore

EXTRAÍDO DE EL ESPECIAL DE LED ZEPPELIN, 2013.

No existe ningún otro relato en el rock & roll como la leyenda de Led Zeppelin, porque la historia es un argumento –sobre música, quién la hace, quién la escucha y quién juzga sus significados. Principalmente, es un argumento sobre el trabajo, méritos y vida de una banda que ha sido atesorada y despreciada ahora por más de 40 años. 

Las discusiones empezaron al mismo tiempo que la banda, arraigados en la convicción de que Led Zeppelin representaba un nuevo mundo, una nueva era –una brecha entre los valores fuertes de los años sesenta y los placeres mundanos, y la imprudencia de esa década. Ya sea que la banda nos estuviera llevando hacia delante o hundiéndonos, iluminando los momentos u obscureciéndolos. Aquellos en la banda no siempre estaban seguros hacia dónde se dirigía todo; las cosas se movían rápido y en grande, y nada sencillo ocurrió. Pero Led Zeppelin –talentoso, complejo, atrayente, hermoso y peligroso– logró uno de los cuerpos más duraderos de composición y espectáculo en la música del siglo XX, a pesar de todo lo que tuvieron que superar, incluso a ellos mismos.

Led Zeppelin podría personificar la década de 1970 como nadie más lo ha hecho, pero su ingenuidad y ambición estaban profundamente enraizadas en los cambios de las décadas anteriores.

Jimmy Page fue atraído a la guitarra en 1950 por los sonidos skiffle de Lonnie Donegan y el rockabilly sexualizado de Elvis Presley, y para 1960 era un artista importante en la escena pop londinense. Se creó una reputación al tocar en sesiones para The Kinks, The Who, Them, The Pretty Things, Herman’s Hermits y Donovan, entre otros. 

En 1966, Page se unió a Jeff Beck con The Yardbirds. Pero la banda estaba desgastada por el oscuro temperamento de Beck y, a mediados de 1968, todos los miembros habían abandonado el grupo. Page, con la ayuda del manager de la banda en ese momento, Peter Grant, se quedó con los derechos sobre el nombre del grupo y salió a buscar nuevos miembros. 

Cuando John Paul Jones, un arreglista y bajista quien había trabajado con Page en “Sunshine Superman” de Donovan, escuchó sobre la nueva banda, llamó a Page para decirle que estaba ansioso por unirse. Page le dijo a Jones que estaría en contacto: Al principio, tenía que ver a un vocalista. Page estaba buscando un cantante que fuera versátil e intrépido –quien pudiera interactuar espontáneamente con improvisaciones de guitarra. Había pensado en Steve Marriot, anterior miembro de Small Faces, y Terry Reid, pero ellos no estaban disponibles. Tras la llamada de Jones, Page y Grant fueron a escuchar a Robert Plant, quien había sido recomendado por Reid.

Plant provenía de un área industrial conocida como el País Negro, en la región central de Inglaterra. Como Page, le atraía la música de Elvis Presley, aunque Plant tenía una afinidad especial por los cantantes de blues norteamericanos como Skip James, Bukka White y Memphis Minnie. También le gustaba la trilogía de El Señor de los Anillos, la cual inspiró el nombre de la banda en la que cantaba en ese entonces, Hobbstweedle, cuando Page lo escuchó por primera vez cantando en una universidad de maestros en Birmingham. En el momento en que Plant cantó una versión de “Somebody to Love” de Jefferson Airplane, en lo que Page más tarde describió como un “gemido primitivo,” el guitarrista dijo que eso lo sacudió. Era exactamente la voz que quería. “No podía entender por qué”, declaró Page, “cuando me dijo que había estado cantando ya por algunos años, no se había convertido en una gran estrella”. Page y Plant se conocieron en la casa flotante en el Támesis del guitarrista y discutieron sus gustos. Page tocó un track grabado por Joan Baez, “Babe I’m Gonna Leave You”, y explicó que quería encontrar una forma de poner una canción como esa en un nuevo contexto, una que pudiera dar vida a la oscuridad y luz del material, y enfatizar sus contrastes.

“Estábamos repartiendo del mismo paquete de cartas”, declaró Plant en 2005. “Puedes oler cuando la gente tenía sus puertas más abiertas que los demás, y podías sentir que eso era lo que pasaba con Jimmy. Su habilidad de absorber las cosas y la manera en que se conducía era más cerebral de lo que yo había conocido; me impresionó mucho.”

Plant recomendó a John Bonham, un baterista con el que había trabajado. Bohnam admiraba el soul, a los bateristas de Motown y al jazzista Gene Krupa. Pero fue el baterista de Cream, Ginger Baker, según Bonham, quien “fue el primero en tener esta ‘nueva actitud’ –que un baterista también podía ser un músico clave en una banda de rock y no algo que estaba en la parte de atrás y era olvidado”. Bonham no era alguien que se mantendría al fondo. Tenía un ataque aplastante y había sido sacado de clubes por tocar muy fuerte. Page dijo más tarde que, cuando escuchó a Bonham por primera vez, decidió cómo sonaría su banda. “Esta podría ser una banda determinante”, Page le dijo a Bonham. 

Jimmy Page, John Paul Jones, Robert Plant y John Bonham se reunieron por primera vez en un cuarto bajo una tienda de discos de Londres. Page sugirió que intentaran “The Train Kept a-Rollin’”, un tema rockabilly popularizado por Johnny Burnette que había sido infundido de nueva vida por The Yardbirds. Encontraron su sonido y ritmo en esa primera canción. “Tan pronto como escuché a John Bonham tocar”, Jones le dijo al biógrafo del baterista Chris Welch, “supe que iba a ser grandioso –alguien que sabe lo que está haciendo y se divierte como un loco. Tuvimos una química como equipo inmediatamente”. Plant ha declarado que ese fue el momento en el que se dio cuenta del potencial de lo que podía hacer con su voz y que fue el momento que definió a la banda: “Aunque todos estábamos empapados del blues y R&B, encontramos en esos 90 minutos que teníamos nuestra propia identidad”. 

Días después de ese primer encuentro, Page se llevó a The New Yarbirds a Copenhague y Estocolmo para algunos conciertos, tocando covers y material de su composición. Page entendió de manera inmediata que trabajar bajo el nombre Yardbirds podría demostrar una responsabilidad. Así que decidió un nuevo nombre, que de acuerdo con una leyenda, provino de un comentario del baterista de The Who, Keith Moon, cuando Page, Beck, Moon y el bajista de The Who, John Entwistle habían jugado con la idea de formar un grupo. “Tal vez se hundiría como un dirigble de plomo (lead zeppelin en inglés)”, bromeó Moon.

La frase se quedó en la mente de Page; serviría como un ejemplo más de los contrastes entre las cosas duras y ligeras. Peter Grant, quien se convertiría en el manager de esta nueva banda, decidió quitar la letra ‘a’ de lead –ya que se encontraba preocupado que fuera mal pronunciada y se confundiera con “leed”.

Cuando la banda regresó a Londres en octubre de 1968, Page llevó a Led Zeppelin a los estudios Olympic con el ingeniero de audio Glyn Johns (quien trabajó anteriormente con The Beatles, The Rolling Stones y The Who). Page simplemente quería el sonido forjado durante esos primeros conciertos en vivo; no quería algo que no pudiera ser reproducido en vivo de manera efectiva. Aún los efectos aurales de un track como “Dazed and Confused” podría ser cantado en vivo sin un exceso de artimañas. Parte de la presencia asombrosa y profundidad de esas grabaciones provino de la forma en que colocó los amplificadores en el cuarto, para obtener sonidos variados en vibración y corrupción. 

“La distancia es profundidad”, le dijo Page a Johns. Era una idea tan vieja como los sonidos del blues de Sun and Chess y las primeras grabaciones del rock & roll, y aún así en las manos de Page, se convirtió en algo refrescantemente extremo.

Los miembros de la banda pasaron casi 30 horas en el estudio grabando su primer álbum. Tocaron algunas noches en el London Marquee, recibiendo en su mayoría buenas críticas –y entonces los tiempos fáciles terminaron. En noviembre, Grant visitó Nueva York, donde ganó $200 mil dólares por adelantado de Atlantic Records –una cantidad sin precedentes para una banda cuyo primer LP no había sido escuchado por nadie. Más importante aún, fueron los términos del contrato que Grant aseguró: Esencialmente, Led Zeppelin tenía todo el control. Ellos podían decidir cuándo estrenar sus álbumes, las fechas para salir de gira y tenían la última palabra sobre el contenido y diseño de cada álbum. Podían también decidir cuánto harían para promover cada estreno (no más allá de las giras, aunque serían extensas) y qué cortes seleccionar como sencillos (Grant y la banda no querían ninguno). 

Sin embargo, el contrato con Atlantic creó un problema de imagen para Led Zeppelin, el cual nunca superaron. Las sensibilidades políticas que emergieron en la mezcla de la contracultura, la prensa clandestina y la nueva cultura rock dio como resultado una gran desconfianza y el desprecio por el poder y la riqueza.

El avance tan grande de la banda y su contrato los hacían ver como mercenarios ante muchos críticos. Aunque eran esencialmente desconocidos, Led Zeppelin empezó a ser clasificado como una “moda”.

Todo esto se llevó a cabo antes de que alguien escuchara el primer álbum de Led Zeppelin. Una vez que eso cambió, fueron siempre amados u odiados, y lo que hay en medio. El contrato con Atlantic molestó a suficientes críticos de la escena Británica, por lo que Grant no podía conseguir los conciertos que quería en Inglaterra. La banda tocó pocas fechas en el London Marquee, pero hubieron quejas de que eran demasiado “ruidosos”. Entonces, Grant decidió enviar a la banda a América –aunque eso podía ser su intención desde un principio. “Para la época en que tuve a Zeppelin”, declaró Grant, “conocía América de pies a cabeza”. Grant le dijo a Richard Cole –quien fue el manager de las giras de The Yardbirds en Estados Unidos– que guiara al grupo en sus fechas en el continente. Cole era un bebedor empedernido y un hombre duro quien había sido el manager de las giras de The Who. Conoció a los miembros de la banda en Los Ángeles el 23 de diciembre de 1968, les consiguió una fecha en el Chateu Marmont, en Sunset Strip, y se dedicó a entretenerlos a su manera. Page estaba bien preparado para la escena libertina y rockera de Los Ángeles –conocía a las groupies de sus giras anteriores  con The Yarbirds– pero para Plant y Bonham, esto era un nuevo mundo. Se sorprendieron al ver que los policías portaban armas en lugares públicos y nunca habían visto tantas limusinas en la calle.

A mediados de esa primera gira en Estados Unidos, el 12 de enero, el primer álbum del grupo, Led Zeppelin, salió a la venta en Norteamérica. Fue algo que jamás se había escuchado. Los arreglos eran más esculpidos que los de Cream o Jimi Hendrix, y la musicalidad no era incómoda como la de Iron Butterfly o exagerada como la de Vanilla Fudge. La comparación más cercana sería MC5 o The Stogges –ambas bandas de Michigan– pero ninguna tenía el brillo o valor de Led Zeppelin, y tampoco Zeppelin tenía la sensibilidad política o social tan arraigada de esas legendarias bandas. Lo que sí tenían era el potencial para una audiencia masiva. Los jóvenes compradores de discos amaron el álbum, pero hubieron otros que no.

Existía la preocupación de que Led Zeppelin fuera otra banda blanca británica explotando las formas de musicales afroamericanas, pero lo que molestaba más a los críticos sobre Led Zeppelin era el sonido, que era visto como una manifestación de enojo y agresión masculina. El crítico Jon Landa describió un concierto en Boston como “ruidoso…violento y muchas veces loco”. Además, había un elemento más complicado: Este era un público más joven del que había adoptado las epifanías políticas y culturales de los artistas de los años sesenta. Landau nuevamente dice: “Zeppelin forzó la distinción entre la popularidad y calidad. Mientras que las bandas más admiradas estéticamente eran también las bandas más exitosas comercialmente (por ejemplo, Cream), la distinción era irrelevante. Pero el enorme éxito comercial de Zeppelin, a pesar de la oposición de la crítica, reveló la división profunda en lo que se pensó sería un público homogéneo”.

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Ninguna de esas preocupaciones impidieron el éxito temprano de Led Zeppelin, el cual, como indicó Landau, se mostró como fenomenal. Mientras que el primer álbum se formó en rápidas explosiones en el estudio, Led Zeppelin II fue grabado por partes en varios lugares durante la ecléctica agenda de giras de 1969 de la banda. Aunque Page tuvo sus dudas de cómo todo se mantendría junto, su impacto –musical y culturalmente– fue solamente más grande. Combinado con su primer álbum, Led Zeppelin II forjó una nueva sensibilidad en el rock & roll –o al menos codificó algo que ya se estaba formando. Algunos lo llaman hard rock o rock pesado; otros lo llamaron heavy metal (término que se usaba para denotar bandas como MC5, Blue Cheer, Deep Purple y Iron Butterfly, aunque tanto el término como la música tendría diferentes dimensiones en las generaciones subsecuentes). No estaba definido en ese momento, pero Led Zeppelin estaban efectuando –o representando– un cambio titánico en la música y la cultura popular. Fueron, como Steve Pond alguna vez anotó en Rolling Stone, la última banda de los sesenta y la primera banda de la década de 1970. En 1969 y principios de los setenta, Led Zeppelin había competido con Abbey Road de The Beatles, Let it Bleed de los Stones y Bridge Over Troubled Water de Simon y Garfunkel. Todos fueron trabajos de época, en parte porque resumían o terminaban una era. Los álbumes de Led Zeppelin también hicieron una etapa, porque iniciaron una era.

En 1969, Led Zeppelin tocó 139 conciertos, la mayoría en Estados Unidos. Claramente, se establecieron en América debido a su fama. “Se sentía como un vacío y lo habíamos llenarlo”, Page le comentó a Cameron Crowe en alguna ocasión. “Era como un tornado y se fue rodando por todo el país”.

Una vida con una gira tan extensa sería agotador. Estamos hablando de hombres alejados de sus esposas e hijos por largos periodos (Page era el único soltero, pero más adelante vivió con una mujer, Charlotte Martin y tuvo un hijo con ella). Pero permanecer de gira presentó sus recompensas considerables también. Construyó el seguimiento que Grant había previsto, hizo dinero y ofreció grandes oportunidades para placeres inmediatos –incluyendo drogas y toda clase de aventuras sexuales. Nada de esto era nuevo, pero Zeppelin estaba preparándose para hacerse de una fina –o miserable– reputación en el arte del libertinaje. El caso más notorio y frecuentemente citado a lo largo de estas líneas tuvo lugar en un hotel del muelle de Seattle, The Edge-water Inn, en el que el manager de la gira, Richard Cole, convenció a una mujer para que le permitiera insertarle trozos de pescados muertos en su vagina y ano, mientras los miembros de la banda miraban. En otra ocasión, tras ofrecer un concierto a beneficio de los supervivientes de la radiación en Hiroshima, Japón, los miembros de la banda visitaron una casa de geishas, donde bebieron con tantas de ellas que muchas terminaron debajo de la mesa, por lo que el establecimiento tuvo que llamar a un equipo nuevo de mujeres para tomar control de la situación y la bebida.

Sin lugar a dudas, las cosas podían ponerse feas. En 1969, la revista Life asignó a la periodista Ellen Sander a cubrir la gira de la banda en Estados Unidos. “No importa que tan miserablemente el grupo se las arregló para mantener su comportamiento a un nivel humano básico”, escribió más tarde, “tocaban bien casi todas las noches de la semana. La resistencia que demostraban cada noche a la hora de subir el telón era increíble”. Al final de la gira, se detuvo en el camerino de Zeppelin para despedirse. “Dos miembros de la banda”, escribió, “me atacaron. Gritando y agarrando mi ropa, totalmente fuera de control. Peter Grant me rescató, pero antes de eso lograron romper mi vestido por la parte de atrás. Si caminas dentro de las jaulas en el zoológico, puedes ver a los animales muy de cerca, acariciar las pieles en cautiverio y mezclarte con la energía detrás de su mística. Pero también puedes llegar a oler la mierda de primera mano”.

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En 1970, Jimmy Page decidió que Led Zeppelin debía extenderse musicalmente.

Él y Plant se encerraron en una remota casita en Gales y escribieron una suite de canciones acústicas que reflejaron el amor de ambos por el folk británico y homenajeaban el tipo de música que Crosby, Stills y Nash y Joni Mitchell estaban produciendo en California (la banda completa consideraba a Mitchell como la mejor autora de música contemporánea). Las canciones que Page y Plant montaron –incluyendo “That’s the Way” y “Gallows Poll”– aparecieron en la segunda mitad de Led Zeppelin III, con tracks eléctricos como “Immigrant Song” y “Out on the Tiles” en la primera mitad. La más conmovedora fue “That’s The Way”, la cual Page describe como el mayor avance de Plant como escritor lírico. Era una canción sobre la ambivalente relación de la banda con América. Los miembros del grupo estaban a veces asustados y confundidos por lo que veían o experimentaban en Estados Unidos –les escupían, les sacaban armas y eran acosados en los aeropuertos– y estaban preocupados por la violencia que vieron a los policías ejercer sobre jóvenes quienes protestaban por la guerra de Vietnam, así como los fans en sus conciertos. “Hemos estado en EE UU tantas veces y hemos visto tantas cosas con las que no estamos de acuerdo”, comentó Plant, “que nuestros sentimientos de protesta se tienen que reflejar en nuestra música”.

Led Zeppelin III se vendió bien inicialmente, pero rápidamente perdió terreno. Nadie sabía qué hacer con un disco con contrastes tan marcados en lo eléctrico  y lo acústico. Pero el siguiente –un LP sin título, generalmente conocido como Led Zeppelin IV– hizo un trabajo más fuerte de combinar sonidos e intereses.

Es un extraordinario testimonio de sueños y valor, increíblemente complejo y honesto en un extremo (“Black Dog” con sus atemorizantes cambios en el rango de tiempo y firma) y una seductora historia de desdén convertida en la trascendencia en el otro (“Stairway to Heaven”).

Algo más ocurrió con Led Zeppelin IV. Había una invocación de historia y horror (con un toque de El Señor de los Anillos) en “The Battle of Evermore”, y la sugerencia de una misión compartida de esperanza espiritual en “Stairway to Heaven”. 

Igual de importante era lo que no se encontraba en el álbum: Un título discernible.

Los cuatro símbolos rúnicos que funcionaban como el nombre real del disco y representaciones de las personalidades de la banda no tenían un significado claro. (Page diseñó su propio símbolo extraño y nunca explicó el significado –le dijo a Plant solamente, pero Plant lo olvidó –mientras que el patrón de círculos concéntricos de Bonham se parecía sospechosamente al logo de una marca de cerveza que le gustaba).

En el caso de Jimmy Page, el uso de los simbolismos tenía un enfoque especial. Page tenía un interés en el ocultismo desde mucho antes. Para este punto en la historia de Led Zeppelin, ese interés se transformó en una obsesión con la mística Británica y el joven Aleister Crowley, quien se metía con una energía muy poderosa, incluyendo un interés en el satanismo a principios de 1900. Page no fue nunca un satánico, pero le atraía la filosofía de Crowley. “Lo suyo”, declaró alguna vez Page, “era la liberación total y realmente comprometerte al papel que jugabas”. Page tenía la ley primaria de Crowley: “Haz lo que quieras”, inscrita en la ranura de los estrenos originales en LP de Led Zeppelin III. Años después, Page admitió que su concentración en Crowley fue desafortunada, pero en la vida de la banda, el ocultismo probó ser una fuente de rumores dolorosos. El más fatigoso –y trillado– de todos fue que Page y los demás miembros de Led Zeppelin (a excepción de John Paul Jones, el callado) habían vendido su alma al diablo a cambio de fama y éxito.

Cuentos de este estilo pueden tener un atractivo macabro para algunos –la leyenda de haber vendido su alma ciertamente no afectó la posición de Robert Johnson durante los años– pero al final del día son patrañas románticas. Aún así, el mandamiento de Crowley de “Haz lo que quieras” tuvo un efecto terrible en la vida y muerte de Led Zeppelin.

Houses of the Holy, el álbum de 1973 de la banda, ha sido visto como el peor trabajo de Led Zeppelin, pero muy pocos dudaron sobre el sexto disco de estudio de la banda, el expansivo Physical Graffiti. Cuando el grupo inició las sesiones para el álbum de 1975,  se dio cuenta de que habían guardado una digna colección de tracks inéditos que podrían ir bien junto con el material más diverso y extenso que Page y Plant habían estado escribiendo. El resultado: 15 temas distribuidos en dos LPs –crearon una amplitud temática y sonora diferente a todo lo que la banda había intentado alguna vez. “Kashmir” –una canción que usaba escalas hindúes y árabes– fue la más ambiciosa grabación de la banda. El tema abre con un resonante zumbido y comienza una tensión constante que, aunque las secciones de la canción se mueven y evolucionan, nunca deja de escucharse. En “Kashmir” era obvio que la música del grupo no era sobre los ideales de realización, satisfacción o terminación. La canción en sí misma era sobre un paseo que Plant y Page hicieron por el sur de Marruecos, sobre un camino sin fin en un desierto interminable. La música también hablaba de caminar hacia un horizonte lejano e irresistible. Led Zeppelin no estaba interesado en finales que fueran culminantes; estaban interesados en nunca llegar al final.

Physical Graffiti y los conciertos de 1975 mostraron a Zeppelin en su cénit artístico. Tras una décima gira por América y una serie de conciertos triunfales en mayo, en la London Earls Court, el grupo dejó Inglaterra por un tiempo, para evitar pagar los crecientes impuestos (casi el 95% de sus regalías por las canciones). Robert Plant, su esposa Maureen y sus dos hijos, hicieron un viaje a Marrakech, en Marruecos. Page, Martin y su hija Scarlet, se unieron a los Plant en junio. Las dos familias viajaron durante julio y terminaron en la isla griega de Rodas. El 3 de agosto, Page se fue a ver una propiedad en Sicilia. Al día siguiente, Maureen Plant estaba llevando a su familia y a Scarlet Page en un auto rentado por un camino angosto en la isla cuando perdió el control. El auto se estrelló contra un árbol. Robert pensó que su esposa estaba muerta. Sus hijos estaban malheridos y Scarlet fue la única que salió indemne. El tobillo de Robert estaba roto. Martin se encontraba en el auto de atrás. Llamó a Richard Cole, quien se encontraba en Londres: El servicio médico en la isla tal vez no sería suficiente para Maureen, quien había perdido mucha sangre y podía morir. Cole se encargó de que Robert y su familia regresaran a Inglaterra, donde Maureen permanecería hospitalizada por semanas; Robert, mientras tanto, tuvo que irse de inmediato, debido a las leyes de impuestos.

Los doctores le dijeron a Robert Plant que no podría caminar por meses –de hecho, pensaron que no podría volver a caminar sin ayuda. El grupo no sería capaz de ir de gira por un año o más. Plant y Page se encerraron en Malibú y empezaron a escribir material que era más ágil y a la vez más duro. En noviembre, Led Zeppelin viajó a Munich y grabó Presence, el cual se editó en abril de 1976; Presence transmitía el sentido de una banda que se enfrenta a las adversidades peleando. Los tracks iniciales “Achilles Last Stand” (sobre el accidente automovilístico) y “For Your Life” (sobre el infierno, las drogas, el terror y cómo la vida dentro de la banda se había estado desarrollando), presentaron los mejores solos que Page pudo haber tocado –abstractos, desesperados, furiosos. “Presence fue ansiedad pura y emoción”, declaró Page. “No sabíamos si volveríamos a tocar igual de nuevo. Pudo haber sido un cambio muy dramático si lo peor le hubiera pasado a Robert. Presence es nuestro mejor álbum en términos de emoción constante”.

A través de los años, Presence no ha vendido tan bien como el resto del catálogo de la banda. Sus sentimientos son muy duros, muy intensos y probablemente muy locales para tenerlos cerca por mucho tiempo. En efecto, Led Zeppelin logró algo similar a lo que Eric Clapton logró en “Layla” de Derek and the Dominos: Forjaron el espíritu y propósito del blues en una nueva forma, sin utilizar las escalas y estructuras del mismo. Presence es claramente singular en el trabajo de Led Zeppelin, y es tal vez el mejor álbum que la banda haya grabado. “Era realmente como un grito de supervivencia”, comentó Plant. “No habrá otro álbum como ese, poniéndolo de esa manera. Era un grito desde las profundidades, la única cosa que podíamos hacer”. 

El primero de enero de 1976, Robert Plant pudo dar sus primeros pasos sin la ayuda de una muleta o bastón desde el accidente en Rodas. Led Zeppelin no reinició las apariciones en vivo, hasta su onceava gira en Estados Unidos en 1977. Page y Grant la concibieron como el esfuerzo que reafirmaría a Led Zeppelin como la banda dominante de la década –pero no resultó así.

La gira inició el primero de abril, en Dallas, y fue programada para extenderse a 49 conciertos alrededor de América, ante 1.3 millones de espectadores. De acuerdo con Richard Cole, Page, la mayor parte del staff y él mismo estaban usando heroína; Page a veces se veía debilitado como resultado del uso de la droga. En la tercera noche de los conciertos en Chicago, dolores severos de estómago lo obligaron a dejar el escenario y el concierto fue cancelado. Tras un par de descansos, la banda se dirigió al área de la bahía de San Francisco para hacer un par de conciertos masivos en el Oakland Coliseum, promovidos por Bill Graham. Los problemas ya se estaban concentrando –de hecho, llevaban guardados por años. Peter Grant siempre había protegido a Led Zeppelin, pero al inicio, esa protección se convirtió en un escudo inexpugnable diseñado para garantizar a la banda y su acompañamiento un sentido de impunidad –para destruir propiedad privada; insultar, atacar o tomar ventaja de la gente. “Creamos nuestras propias leyes”, Cole platicó a Stephen Davis para el libro Hammer of the Gods. “Si tu no querías obedecerlas, mejor ni te involucres”.

Las cosas empeoraron en esta gira. Grant estaba atravesando un divorcio doloroso y su temperamento estaba encendido. Además, Cole trajo a John Bindon como coordinador de seguridad. Bindon había interpretado a chicos rudos en filmes como Performance, Quadrophenia y Get Carter, pero algunos creían que era más aterrador en persona. 

Plant, Page y Jones se habían quejado sobre Bindon y el manejo de Cole de las personas, pero eso no lo aplacó mucho. En Mojo, el escritor británico Nick Kent, describió a Cole en particular como una persona “genuinamente aterradora”. “Una noche”, escribió Kent, “lo vi acosando a una chica tímida de 13 años quien había ido al hotel de la banda simplemente porque quería un autógrafo de Robert Plant. Entre más asustada e histérica se ponía la niña, Cole parecía disfrutarlo más”.

En su biografía, Bill Graham recordaba a Cole llamándolo un día antes del primer concierto de Oakland, demandando la entrega inmediata de $25,000 dólares por adelantado de las ganancias del show. Cuando Graham llevó el dinero al hotel de la banda, se dio cuenta de lo que realmente se trataba: “Era dinero para drogas”. Al día siguiente, el 23 de julio, cuando el staff de la banda y la seguridad llegaron al Coliseum, Graham se molestó aún más. “Había escuchado de lo horrible de su seguridad”, escribió, “cómo estaban listos para matarte. Tenían esos guardaespaldas que tenían archivos policíacos en Inglaterra. Eran matones”.

Graham pronto vio que su reputación era cierta. Cuando uno de los miembros del equipo de Graham hizo un comentario que Grant tomó como una burla sobre su peso, Bindon se acercó al hombre y lo noqueó. Después del show, otro de los miembros del staff de Graham, Jim Matzorkis, vio a un niño quitando un letrero con el nombre de la banda de la puerta de un trailer. Matzorkis tomó la placa de regreso, explicando que la necesitaban para el concierto del día siguiente. El niño era el hijo de Grant. Bonham vio el incidente y lo reportó a Grant, quien fue a buscar a Matzorkis. Graham trató de intervenir, pero cuando Grant y Bindon encontraron a Matzorkis escondiéndose en un trailer, lo sacaron, cerraron la puerta y empezaron a apalearlo seriamente. Graham trató de regresar al cuarto para detener la golpiza, pero Cole cuidaba la puerta con un tubo de metal. Matzorkis después comentó que cuando Bindon trató de sacarle un ojo, reunió su fuerza y escapó del trailer, sangrando. Graham lo llevó al hospital de inmediato. 

Al día siguiente, antes de que Led Zeppelin tomara el escenario, uno de los abogados de la banda necesitaba que Graham firmara una carta de indemnización, en la cual removía la responsabilidad del grupo y la organización por la paliza. Graham firmó. No quería que hubiera una revuelta si la banda no tocaba. También sabía que la carta no los ataba legalmente a Matzorkis. Plant trató de llegar a una conciliación, pero Graham no le hablaba. Decepcionado y enojado, Page tocó la guitarra sentado durante la mayor parte del concierto.

A la mañana siguiente, un equipo SWAT de Oakland rodeó el hotel de Led Zeppelin y los policías arrestaron a Grant, Cole, Bindon y Bonham. Todos fueron acusados de asalto y Matzorkis interpuso una demanda civil por $2 millones de dólares. El día después de los arrestos, el grupo viajó a Nueva Orleans para su siguiente presentación. Justo cuando se estaban registrando en el hotel, Plant recibió una llamada de su esposa. El hijo de Plant, Karac, estaba seriamente enfermo –con una infección respiratoria. Dos horas después Maureen llamó de nuevo; su hijo había muerto. Plant, Bonham y Cole tomaron el siguiente vuelo de regreso a Inglaterra.

Tras los eventos de julio de 1977, Led Zeppelin estaba desecho. La muerte del hijo de Plant detuvo todos los planes inmediatos de la banda. Bonham y Cole fueron los únicos miembros del círculo interno de Led Zeppelin que fueron al funeral de Karac. De acuerdo con Cole –cuyas historias son a veces cuestionables– Plant estaba confundido y lastimado de que los otros miembros de la banda no lo acompañaron en ese día. Plant, según aseguró Cole, dijo: “Tal vez no tienen tanto respeto por mí como yo lo tengo por ellos. Tal vez no son los amigos que pensé que eran”.

Jimmy Page tuvo que sortear los rumores de que su obsesión con el ocultismo había creado una especie de maldición. “No sé como la banda podría ser merecedora de un ataque kármico”, respondió Page. “Todo lo que nosotros o yo mismo hemos intentado hacer es salir y divertirnos, y a la vez darle gusto a la gente”.

Grant y los demás miembros de Led Zeppelin acordaron en darle a Plant el tiempo y la distancia necesaria para llorar la pérdida y decidir por él mismo. “Me sentí muy apartado de todo”, Plant le dijo a Uncut en 2005. “No estaba a gusto con el grupo. Habíamos pasado por el aro, pero como el mío estaba lleno de fuego, no sé si valía la pena seguir”. En otra ocasión, Plant mencionó que el uso de drogas de Page y los demás también era un problema: “La adicción a polvos era la peor forma de verte, una pérdida de tu tiempo y el de los demás. Te creas excusas para ti mismo de por qué las cosas no están bien o qué es lo que está pasando con tu potencial. Te mientes primero y te atascas la nariz después. Era tiempo de salir”.

A finales de 1978, Plant estaba listo para intentarlo de nuevo con Led Zeppelin. La banda grabó un nuevo álbum en Estocolmo. Esta vez, Plant y Jones tomaron la batuta. “Habían dos distintos campos en ese entonces,” recuerda Jones, “y estábamos en el que era limpio relativamente. Pero a excepción de “In the Evening”, “Carouselambra” y “I’m Gonna Crawl”, In Through the Out Door era una pifia –la única entre las grabaciones de la banda. Lo que faltaba ahí era esa cualidad jodida de Page, excepto que Page estaba demasiado jodido para lograrla. (In Through the Out Door fue conocido por vender en números tan masivos fuera de la caja que rescató individualmente la floja industria de la música americana).

Led Zeppelin regresó a tocar en vivo en julio y agosto de 1979. Tocaron un par de pequeños conciertos en Copenhague, después dos extravagancias en el festival Knebworth, en Gran Bretaña, en agosto. Plant estaba angustiado por la escala del escenario y el desempeño de la banda –pero eran claramente los shows de Jimmy Page; su manera de actuar en el escenario y su trabajo con la guitarra eran alegres e hipnóticos. La banda podía perder todo en esas noches –probablemente los únicos así en su carrera– y tenían demasiado instinto compartido, experiencia, orgullo y talento innegable para no superar el reto.

Plant se oponía. Ya no quería separarse de su familia (en enero, Maureen dio a luz a su segundo hijo, Logan Romero Plant). Así, el cantante estuvo de acuerdo en hacer una gira de dos semanas durante el verano de 1980 por Europa. En el concierto del 27 de junio en Nuremberg, Alemania Occidental, Bonham se colapsó debido al cansancio. El tour terminó en Berlín el 7 de julio, tras la cancelación de los conciertos programados para Francia por Page. 

Finalmente, Plant cedió: Había dado a Grant la gira por América que él quería, pero sólo si era por cuatro semanas. “Pensé que una vez que Robert llegue y se deje llevar”, mencionó Grant, “estará bien”.

No se puede hablar del fin de Led Zeppelin –de hecho, no puedes hablar significativamente de Led Zeppelin, para bien o para mal– sin considerar a John Bonham. Era de alguna manera el centro de la historia de la banda –la fuerza que literalmente impulsaba a la banda y el problema que la detuvo. Bonham creció bebiendo en el Black Country y se encontró en una escena musical en la que la bebida era parte de la cultura. El problema era que Bonham era un borracho terrible. Muchos los describían como el más amistoso y centrado miembro de Led Zeppelin cuando estaba sobrio, pero tras unos tragos, podía ser sumamente agresivo. Richard Cole creía que el temperamento de Bonham provenía de la tensión que sentía al estar alejado de su esposa e hijos. En Mojo, Nick Kent relató un recuerdo que Bryan Ferry tenía de una noche en compañía de Bonham en Los Ángeles: “Ferry recuerda a Bonham con los ojos llenos de lágrimas y rogando volver a casa, con su familia en el centro de Inglaterra, aterrado de que se convertiría en su propio apetito insaciable mientras estaba de gira”.

Algunos de los comportamientos de Bonham, sin embargo, eran crueles. Una vez, de acuerdo con Hammer of the Gods, a bordo del jet rentado Starship, se arrastró fuera del dormitorio del avión ahogado en alcohol, tomó a una aeromoza y anunció que la violaría. Grant y Cole tuvieron que detenerlo. En otra ocasión, Bonham se presentó en el más famoso bar de rock & roll de Los Ángeles, el Rainbow, bebió 10 rusos negros rápidamente, fulminó a todos con la mirada y cuando una joven publicista lo reconoció y le sonrió, la golpeó en la cara y continuó bebiendo después.

El 24 de septiembre de 1980, Led Zeppelin se reunió para iniciar los ensayos para su próxima gira en Norteamérica. Bonham había superado un problema con la heroína y estaba tomando un medicamento para ayudarle con la ansiedad y depresión –pero también había estado bebiendo vodka todo el día y el alcohol solamente ayudó a renovar su depresión. Plant recordó a Bonham cansado y desconsolado, “estaba diciendo: ‘No quiero hacer esto. Tu toca la batería y yo canto’”. Bonham bebió durante el ensayo, hasta que no tenía ningún caso continuar tocando. Entonces la banda se reunió nuevamente en la casa nueva de Jimmy Page, en Windsor. Bonham bebió demasiados vodkas dobles y se desmayó a la media noche. Fue instalado en el cuarto de visitas por un asistente. Al día siguiente, en la tarde, John Paul Jones fue a despertar a Bonham, acompañado del asistente de Plant, Benji LeFevre. Encontraron muerto a Bonham; se había dado vuelta dormido y se ahogó en su propio vómito. Jones después le dijo a Cameron Crowe que su muerte se veía “escandalosamente arbitraria”.

No dirían nada en más de dos meses, pero todo terminó ahí. “Era tan…definitivo”, declaró Plant. “Nunca pensé sobre el futuro de la banda o la música”.

Había cierta arrogancia en la historia de Led Zeppelin, y también finales tristes. Hubieron juicios ásperos y sentimientos destrozados –algunos merecidos y otros provocados y otros no. Había también un tipo de terrible inocencia e intensidad, y dentro de todo ello, una brillantez magnífica.

Principalmente, había un peso que soportar. Robert Plant –la única persona en la banda que parecía haber madurado más, aunque bajo un gran precio– mantuvo su distancia de la historia y música de la banda por muchos años. Jimmy Page, por su parte, amaba la historia y música de la banda y se mantuvo cercano a ella –remasterizando álbumes, armando colecciones de música inédita en vivo en CD y DVD, y tocando música de Led Zeppelin en el escenario donde la oportunidad se presentara. Mientras tanto, John Paul Jones vivió tranquilamente con su familia, trabajando como arreglista y productor, y grabando música productiva sin grandes aspavientos (superó sus problemas de adicciones en 1983). Page, Plant y Jones tocaron juntos en público un puñado de veces después de 1980 –en el concierto a beneficio de Live Aid en 1985, en una celebración del 40 aniversario de Atlantic Records en 1988, en la introducción de la banda al Salón de la Fama del Rock & Roll en 1995– pero ninguna de estas ocasiones sirvieron para satisfacer a estos tres hombres, sabían que algo faltaba. 

En 1994, Plant recibió una invitación de MTV para tocar en la serie Unplugged de la cadena e invitó a Page a compartir el escenario con él. Los dos aprovecharon la ocasión para crear una colaboración genuina, una aventura en la mezcla de viejas y nuevas formas, música folk, sonidos electrónicos, cánticos espirituales marroquíes, blues fúnebre, orquestación egipcia y occidental, tonalidades hindúes y el rock & roll, mucho de lo cual se filtró en el prisma de algunas de las canciones de Led Zeppelin que llegaron hasta lo más profundo. Page y Plant no invitaron a Jones al evento –lo cual dolió, especialmente tras haber nombrado la aventura como una de sus canciones. Para entonces, era aparente que si buscabas la gracia en el legado de Led Zeppelin, es mejor examinar el sonido sobre la forma. No Quarter fue increíble: Demostró a dos pensativos y meticulosos artistas encontrando nuevos recursos en algo que habían empezado hace mucho tiempo. Por un rato tocaron estos nuevos sonidos alrededor del mundo.

El siguiente disco, Walking Into Clarksdale de 1998, tenía instrumentación más tradicional de un cuarteto de rock & roll y parecía no cumplir con el territorio mostrado en No Quarter. Page y Plant hicieron otra gira, tocando el material de Clarksdale junto con canciones de Led Zeppelin, pero esta vez, ambos estaban cerrándose en lugar de abrirse a cosas nuevas. Plant declinó continuar la gira en 1999.

La magia parecía haberse terminado. Entonces, en 2007, Zeppelin anunció que tocarían un concierto de reunión en la Arena O2 de Londres en honor del fundador de Atlantic Records, Ahmet Ertegun. Más de 20 millones de personas aplicaron para los 16 mil asientos disponibles. Page le dijo a Rolling Stone que tenía solamente una expectativa del concierto: “Si lo hicimos, lo hicimos muy bien, debido a las caóticas apariciones en el pasado”. Lo hicieron, y entonces algunos lo consideraron universalmente como un triunfo –y en 2012, la banda estrenó un filme del concierto en cines y DVD. Pero tristemente para los fans, el concierto de reunión no los llevó a una gira completa, aparentemente porque Plant no se quería comprometer. Zeppelin ha mantenido su tremenda popularidad desde su ruptura, continuamente agregando nuevas generaciones de fans adolescentes y vendiendo más de 20 millones de álbumes desde 1990. En diciembre, Zeppelin recibirán el premio Kennedy Center Honors por su destacada trayectoria en las artes escénicas - sin embargo un acto que desafía la trascendencia.

La música de Led Zeppeln siempre ha hablado de las posibilidades: Del sonido, del público, de las personas imperfectas tratando de hacer algo mejor que ellos mismos. Esa música cambió las cosas más de lo que se esperaba o quisiera, aún los que la crearon. Es todavía una música inmediata –demasiado grande, bastante abrumadora para desgastarse o terminar y muy placentera para rechazarla. Estos hombres dañados crearon algo que todavía tiene su lugar en estos tiempos. Esa es la sombra de Led Zeppelin, y sobrevivirá a las almas que la hicieron.

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