La vocación de la mentira

Aunque parezca extraño, ‘El buen mentiroso’ reúne por primera ocasión a Helen Mirren e Ian McKellen, dos leyendas británicas de la actuación y no se trata precisamente de un romance otoñal sino de un punzante 'thriller'.

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Escrito por Óscar Uriel

De acuerdo a Ian McKellen, no se trata de un asunto de falsa modestia. Realmente quiere colaborar con otros intérpretes a quienes considera más talentosos que él. Helen Mirren es una de estas figuras. “Dije que sí participaría en esta producción antes de leer el guion. Cuando Bill [Condon, el director] te marca por teléfono y te invita a participar en su más reciente película en la que intervendrá Helen, no existe manera de decirle que no. Tienes que tener razones muy sólidas para darle una negativa. Sentí un gran alivio cuando leí el libreto porque ya había aceptado colaborar en la producción”, relata McKellen durante un descanso en el rodaje de el buen mentiroso, en Londres, cinta basada en el popular bestseller de Nicholas Searle.

El buen mentiroso no se trata de una historia sensiblera que reúne a estas dos figuras de la interpretación sino de un relato de suspenso que mantendrá al espectador tratando de discernir en la verdadera identidad de los protagonistas. “Estoy seguro que el público va a disfrutar mucho de esta cinta ¿Por qué no habría de hacerlo? Los personajes son sumamente interesantes y están inmersos en una red de mentiras. Estoy seguro que hay lugar para las películas íntimas como esta dentro de la industria del cine. Básicamente se trata de un thriller que puede gustar a todo tipo de audiencia”, añade el afable McKellen quien es evidente que sigue disfrutando de las extenuantes jornadas de filmación a pesar de su edad [80 años]. McKellen simplemente es un guerrero incansable de la actuación. El histrión ha intervenido en producciones de alto calibre e inversión como las sagas de El señor de los Anillos y X-Men o en cintas más discretas como El buen mentiroso.

“Imagina cada mañana llegar al set y ver a Helen. ¡Qué privilegio! Somos vecinos en Londres, muchos amigos en común y compartimos ideologías políticas y eso es algo muy importante para mí. Prácticamente somos hermanos. La pasamos sensacional en esta producción y espero que se repita muy pronto”, confiesa el actor quien anteriormente había trabajado con Mirren en teatro. Esto fue en Nueva York, en la víspera de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 cuando montaron La danza de la muerte de August Strindberg. De acuerdo a McKellen, a pesar del tétrico ambiente en la ciudad, la puesta en escena fue todo un éxito debido al mismo carácter lúgubre de la obra.

“Sir Ian McKellen. Es motivo suficiente para laborar en un proyecto con estas características. Y obviamente Bill pero para mí, el factor decisivo fue el guion. Me sorprendió de principio a fin cuando lo leí por primera ocasión. No había tenido la oportunidad de leer la novela aunque había escuchado sobre ella por lo que cuando me llegó el libreto desconocía lo que sucedería con estos enigmáticos personajes. Comparo este libreto como si fuese un suculento platillo con ingredientes exquisitos elaborado por un chef reconocido”, dice Helen Mirren sobre las razones por las que aceptó intervenir en esta cinta.

 

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