Las dificultades de Johnny

Demandas multimillonarias, una confusión de alcohol y hachís, un matrimonio que salió muy mal y un estilo de vida que no puede pagar. Dentro de los problemas de Johnny Depp.

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Escrito por Stephen Rodrick

Un mes y casi 200 correos electrónicos después el mensaje fue claro: ven a Londres; Johnny Depp quiere revelar todo sobre sus cuentas bancarias vacías. Se estima que Depp ha hecho $650 millones de dólares en películas que vendían $3.6 mil millones. Casi todo ha desaparecido. Está demandando a The Management Group –dirigida por su mánager de toda la vida, Joel Mandel, y su hermano Robert– por negligencia, incumplimiento de la obligación fiduciaria y fraude. La demanda cita, entre otras cosas, que bajo la supervisión de TMG su hermana recibió $7 millones de dólares y su asistente, Nathan Holmes, $750 mil sin su conocimiento, y que pagó al Servicio de Impuestos Internos [IRS en inglés] más de $5.6 millones de dólares en cargo por mora. (La mayor parte de la ira está dirigida hacia Joel, quien era responsable a diario de la cuenta de Depp). Hay cargos adicionales de conflicto de interés, diciendo que TMG invirtió el dinero de Depp para sus propios fines y lo regresó sin ganancia. La demanda busca más de $25 millones de dólares de TMG, en respuesta a las “decenas de millones” que afirma que TMG tomó ilegalmente para su comisión, más los daños adicionales que la corte considere pertinentes.

Los Mandel niegan rotundamente cualquier delito y están contrademandando, alegando que Depp violó su contrato oral con la compañía. La demanda sugiere que Depp tiene un transtorno obsesivo de gastar $2 millones de dólares al mes, ofreciendo comentarios astutos como: “El vino no es una inversión si te lo tomas justo después de comprarlo”. Depp continuó “confeccionando acusaciones falsas y maliciosas” contra la empresa, según la contrademanda de TMG, porque TMG había tramitado una hipoteca privada en una de las propiedades de Depp y argumenta que Depp le debe a TMG $4.2 millones en préstamos sin pagar.

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Durante los últimos 18 meses, sólo ha habido malas noticias para Depp. Además de los infortunios financieros, hubo reportes de que no podía recordar sus líneas y tenían que decírselas a través de un auricular. Se había separado de su abogado y agente de toda la vida. Y estaba solo. Su divorcio de la actriz Amber Heard, con cicatrices en los tabloides, está terminado, pero no sin que antes hubiera acusaciones persuasivas de abuso físico que Depp vehementemente niega. El círculo interno de Depp le había pedido que no se casara con Heard o que al menos obtuviera un acuerdo prenupcial. Depp ignoró las recomendaciones de sus seres queridos. Y hay rumores de que el consumo de alcohol y drogas recreativas lo estaba perjudicando.

Fue Adam Waldman quien contactó primero a Rolling Stone para escribir una historia sobre la injusticia que le estaban haciendo a la reputación de Depp. Mostró lo que él percibía como una historia anti-Depp en Hollywood Reporter, donde los Mandel se consideraban hombres claramente razonables que repetidamente trataron de advertirle a Depp sobre su precaria posición financiera. Nadie de TMG fue citado, pero Waldman estaba convencido de que sus huellas estaban por toda la historia.

Waldman dejó en claro que estaba haciendo una maniobra sin la intervención de Robin Baum, la formidable publicista de Depp por muchos años. Empecé a revisar el caso y a Waldman para ver si era legítimo. Había información que decía que él había sido el abogado de Cher –la cantante es madrina de su hija Pepper– pero el primer resultado era una historia del Business Insider que decía “Here are the American Executives Who are Working on Behalf of Putin” [“Aquí están los ejecutivos estadounidenses que están trabajando en nombre de Putin”]. Waldman era el primero en la lista, la cual detallaba su servicio para Oleg Deripaska, un magnate de aluminio y oligarca ruso con fuertes lazos con el presidente ruso. De acuerdo con Business Insider, Waldman ha sido pagado más de $2.3 millones de dólares por su trabajo con Deripaska.

Dos meses más tarde, bajo la guía de Waldman, Depp presentó la denuncia contra los Mandel. La demanda establecía que Depp no había recibido los estados de cuenta mensuales y frecuentemente le presentaban sólo una hoja para firmar transacciones. La demanda también alegaba que –además de los $7 millones dados a su hermana Christi– TMG le había costado a Depp $6 millones en recargos por pagar sus impuestos tarde durante 13 años seguidos. Depp acusó a TMG de pedir $34 millones prestados con su nombre como resultado de una mala gestión, y la gota que derramó el vaso fue un préstamo de $12.5 millones maquilado en 2014 por su representante legal durante mucho tiempo, Jake Bloom, a un interés del 10%. La deuda estipulaba que las cuotas de Christi, Bloom y los Mandel serían pagadas antes de los reembolsos del préstamo y definitivamente antes de que Depp viera un centavo de los remanentes de Piratas del Caribe. (Depp eventualmente presentó una demanda separada contra Bloom). Los abogados de Depp argumentaron que dicho préstamo, tomado de la compañía financiera de Grosvenor Park, fue un trato ilegal porque Bloom tenía una relación previa con Grosvenor. De los $12.5 millones originales de la deuda, según Depp, $1.2 millones fueron inmediatamente entregados al trío antes de que el préstamo fuera oficialmente procesado.

Depp y Waldman creen que esta demanda cambiará a Hollywood por siempre. La demanda lo arriesga todo y sostiene que TMG le debe a Depp más de $25 millones en comisiones ilícitas del 5% porque, entre otras razones, aseguran que TMG actuó no sólo como representante financiero pero también como abogado, lo cual significaba que se necesitaba hacer un nuevo acuerdo con Depp por cada contrato para una película. (La misma denuncia sería eventualmente lanzada contra Bloom, quien ha presentado una contrademanda, negando todas las declaraciones). Como esto no sucedió, según la demanda, Depp tiene derecho a recuperar millones de dólares en comisiones. La demanda de TMG señala esto como la más ridícula de las declaraciones de Depp, que nunca actuaron como abogados porque él ya tenía a abogados de alto costo de Hollywood, Bloom y Marty Singer, en pagos por anticipado.

Esta presunta violación de la Sección 6147 del estatuto de California particularmente alegra a Waldman y, a su vez, a Depp. Waldman dice que cuando contactó a TMG por primera vez, Joel Mandel seguía quejándose de la situación de Depp como “matemáticas de Hollywood”, donde la estrella gasta lo que creen que han ganado, sin tomar en cuenta los impuestos y las comisiones de los agentes y los mánagers. (TMG dice que esta conversación nunca ocurrió).

Las compras enlistadas por TMG dicen que Depp le dio su billetera a un adolescente con TDA [transtorno de déficit de atención]. Había $75 millones de dólares para 14 residencias. Gastó $3 millones para lanzar las cenizas de su amigo Hunter S. Thompson al cielo con un cañón. $7 mil para comprarle a su hija un sillón del set de Keeping Up With the Kardashians. Compró 70 guitarras y 200 piezas de arte, incluyendo Basquiats y Warhols, tenía 45 vehículos de lujo y gastaba $200 mil al mes en viajes aéreos privados.

Después las cosas se volvieron personales. De acuerdo con la demanda, Depp tenía a un ingeniero de sonido en nómina para que pudiera decirle líneas a través de un auricular mientras filmaba. Esto no lo niega Depp, diciendo que los sonidos que escuchaba lo hacían actuar sólo con los ojos. “Tengo una gaita, un bebé llorando y bombas explotando”, dice Depp. “Crea una verdad. Algunos de mis más grandes héroes estaban en el cine mudo”, me dice Depp, encendiendo otro cigarro. “Tenía que estar detrás de los ojos. Y mi sentir es que si no hay verdad tras los ojos, no importan las palabras”.

Pero eso no explicaba los 12 depósitos para guardar su memorabilia de Hollywood, llena de Brando y Marilyn Monroe. Mandel afirmó que Depp gastaba $1.2 millones para mantener a un doctor de guardia y otros $1.8 millones al año en seguridad las 24 horas, incluso para su madre de edad avanzada. Cuando le preguntaban por qué su mamá necesitaba seguridad, Depp respondía que era en caso de que necesitara una ambulancia, según fuentes con gran conocimiento de la conversación. TMG intentó convencer a Depp de que una enfermera sería más barato, pero no podía ser persuadido. Kump sugirió que el origen de los problemas de Depp era psiquiátrico: “En retrospectiva, parece ser que Depp sufre de síndrome del comprador compulsivo, lo cual será probado a través de un examen mental”.

De vuelta en Londres, estoy sentado con Waldman, revisando las boberías del caso por un par de horas, cuando Depp emerge después del atardecer –nunca lo vi en la luz del día– vestido en su conjunto de pirata-vagabundo: jeans deshilachados, una playera blanca extragrande adornada con una serie de pañuelos. Su humor es sensiblero y con onda al mismo tiempo.

Hay algunas cosas en las que, Depp insiste, TMG se equivocó. Dice que los $30 mil al mes que los Mandel aseguran que gastó en vino son incorrectos. “Es insultante decir que gasté $30 mil dólares en vino”, dice Depp. “Porque fue mucho más”. Depp dice que también tienen mal la historia sobre el cañón de Hunter S. Thompson. “Por cierto, no fueron $3 millones para lanzar a Hunter al maldito cielo”, dice Depp. “Fueron $5 millones”.

Por más de una década, lo que estaba bien para Johnny Depp estaba bien para Joel Mandel, y el representante financiero tomó muchas medidas para mantenerlo así. Instaló una línea telefónica extra en su casa de Los Ángeles que tenía un timbre especial para que Depp pudiera contactarlo en cualquier momento, día o noche. En el cumpleaños número 40 de su esposa, Mandel invitó 100 personas a su casa. Aún así, llamó a Depp y le dijo que se excusaría de la fiesta si Depp quería hablar sobre su última aventura financiera.

Durante los buenos tiempos, Mandel le dijo que su meta era hacerlo tan económicamente seguro que nunca tendría que tomar una parte sólo para pagar las cuentas. Nunca llegaron a ese punto. De acuerdo con la demanda de TMG, Depp nunca tuvo más de seis meses de ahorros en el banco. Esto se tornó exponencialmente peor después de que la saga de Piratas del Caribe comenzó, obteniendo aproximadamente $300 millones de dólares. Depp siempre había sido aclamado por la crítica, pero fue Jack Sparrow quien lo convirtió en una marca global con figuras de acción y cheques de $30 millones por película. Pero los gustos de Depp se volvieron más desenfrenados, y las conversaciones diarias entre Mandel y Christi se centraban en si trataban de detener a Depp de comprar otra casa o encontraban un proyecto que pagara la nueva casa.

Depp era necio aún cuando sus amigos trataban de salvarlo de él mismo. En 2010, inició Unison Records, su propia disquera, pero para 2014, había perdido entre $4 millones y $5 millones. Su amigo Bruce Witkin, el presidente de la disquera, pidió disculpas por las pérdidas y sugirió que era momento de rendirse, refiriéndose a Depp con el sobrenombre “Baha”. Depp le contestó a “Bwoosie” (Witkin), diciéndole que siguiera y que le tomó al mundo 20 años darse cuenta de su genio. La disquera cerró definitivamente un año después.

En agosto de 2015, Mandel le dijo al personal de Depp que tenía que haber nuevas reglas para controlar los gastos en viajes, rentas de autos y servicios de limusina. Más tarde, Mandel y sus otros consejeros le dijeron a Depp que tenía que hacer dos películas y vender Hameau, su propiedad en St. Tropez, y que tenía que hacerlo rápido para poder cubrir su deuda de millones que había sido pedida para pagar sus deudas anteriores. El mensaje llamó la atención del actor. Depp respondió preguntándole a Mandel si estaba en bancarrota.

Parecía que Depp había entrado en razón. Inicialmente acordó en vender Hameau pero después faltó a su palabra después de recibir una llamada de su hija, Lily-Rose, llorando y suplicando que no vendiera la casa de su infancia. Un Depp conflictuado se desquitó con Mandel: “Escucha, tú y yo vamos a tener que sentarnos y me vas a tener que explicar esta mierda porque no me gusta una llamada tuya a las 11”, recuerda Depp. “Si vas a llamarme, llámame a las tres”.

No era extraño que Depp enviara un mensaje o un correo disculpándose un par de horas después de un arrebato emocional. Depp vaciló sobre Hameau, y la propiedad estuvo brevemente cotizada en $13 millones de dólares y después llegó a $27 millones, una señal de que Depp no tenía prisa en ofrecerla. Rompió la promesa de poner la casa disponible para compradores potenciales. Alrededor del mismo tiempo, compró $108 mil dólares en trajes cuando estaba de viaje en Singapur, de acuerdo con alguien que estaba ahí.

Para enero de 2016, Mandel informó a Christi que les quedaban 30 días de liquidez. Las cosas se volvieron tan desesperadas que Mandel le dijo al personal de Depp que dejaran de gastar dinero en plantas. Un Depp frustrado pidió revisar sus cuentas. Los Mandel no tenían ningún problema con eso. Depp profesó que todavía confiaba en Joel Mandel, enviándole un mensaje a finales de febrero que tenía un gran amor por él. Pero la comunicación cesó repentinamente. Depp despidió a TMG 10 días más tarde, en marzo de 2016, y la guerra legal comenzó.

En nuestras conversaciones en Londres, el horrible divorcio de Depp y Heard en 2016 es el tema que no se atreve a ser mencionado, pero está inextricablemente conectado con los problemas de Depp. Antes de que Depp conociera a Heard, su relación con las mujeres era públicamente cortés. Cuando Penélope Cruz le contó a Depp que estaba embarazada justo antes de comenzar a filmar la última entrega de Piratas del Caribe, ella se preguntaba si debería salirse del proyecto. Depp le dijo que eso era ridículo. “Me protegió diario, y al final, yo tenía seis meses de embarazo”, dice Cruz. “Nunca lo olvidaré”.

Depp y Heard se conocieron en el set de The Rum Diary, una extraña y fallida oda a los años iniciales de periodismo de Hunter S. Thompson. Christi se opuso a su matrimonio, y esa oposición creo tensión en la relación con su hermano; la última conexión constante de Depp con el mundo real se dañó. Depp, de acuerdo con la demanda de TMG, gastó $1 millón en la boda, organizada en su isla bahameña.

El 20 de mayo de 2016, la madre de Depp murió. La noche siguiente, Heard llamó a iO Tillet Wright, un artista y amigo de la pareja, y le dijo a Wright que llamara al 911. Wright escribió más tarde en el sitio web Refinery29: “Podía escuchar [a Depp] diciendo: ‘¿Qué pasa si te jalo el cabello?’”. Wright llamó a la policía y fotografías de Heard con un moretón en su cara emergieron. Wright también escribió: “Los reportes de violencia iniciaron con una patada en un avión privado, después eran empujones y el puñetazo ocasional, hasta que finalmente, en diciembre, ella describió un asalto total y se despertó con su almohada cubierta en sangre. Sé esto porque fui a su casa. Vi la almohada con mis propios ojos. Vi el labio roto y los mechones de cabello en el piso”.

Dos días después, Heard pidió el divorcio, justo antes del funeral de la madre de Depp. Ese verano, un video se filtró a TMZ de Depp golpeando la alacena y sirviéndose un vaso tamaño Big Gulp de vino tinto. Cuando se dio cuenta que Heard estaba grabando el incidente, tomó el celular y lo destruyó. La pareja resolvió su divorcio en agosto, llenando una declaración en conjunto que parcialmente decía: “Nuestra relación fue intensamente pasional y en ocasiones volátil pero siempre unida por amor. Ninguna parte ha hecho acusaciones falsas con fines económicos. Nunca hubo intento alguno de daño físico o emocional”.

Miembros del círculo más íntimo de Depp me cuentan que la relación de Christi y Depp se dañó mucho cuando se casó con Heard sin un acuerdo prenupcial. “Se alejó de las únicas personas que lo estaban cuidando”, me dice un asociado. También mantuvo la idea de que el hecho de que Depp no sabía que su hermana estaba recibiendo pagos de su cuenta era ridículo. Una de las preguntas centrales en el corazón de las demandas será si la corte decide que informarle a Christi del estado financiero de Depp es lo mismo que decirle al mismo Depp. En el estremecimiento de TMG está un correo presentado como evidencia en el que Christi le dijo al asociado de Mandel que no molestara a su hermano porque ella era “el único centro de información” para Depp. Cuando Mandel intentó aplicar el porcentaje para el productor de Christi en las ganancias de las últimas películas para pagar el préstamo, de acuerdo con fuentes cercanas a la transacción, Depp enfureció y se negó a permitirlo, difícilmente la acción de un hombre que está siendo engañado por sus representantes.

Parece ser que la estrategia de Depp es una defensa clásica de Hollywood: no estaba prestando atención y mientras no prestaba atención, las personas que supuestamente estaban haciéndolo me robaron todo lo que pudieron. Me dice que, para hacerle justicia a la diversidad de excentricidades que ha interpretado en las cintas, no podía dejar que el mundo de afuera se entrometiera. (Tim Burton me dijo que en su rol de Willie Wonka, Depp estaba canalizando una parte de Anna Wintour y otra parte de Michael Jackson).

“Si había cosas que llegaban para mí para firmar–y ocasionalmente las había– las firmaba así”, dice Depp, firmando un papel imaginario con su mano derecha mientras su cabeza giraba hacia la izquierda, mirando fijamente hacia el cielo gris de Londres. “No quiero ver lo que son porque confío en estas personas”. Después, hace una mueca: “Ahora veo todo lo que firmo”.

Después de mi visita, obtengo acceso a algunos de los acuerdos de los préstamos de Depp, incluyendo uno de más de $10 millones. Los términos y la cantidad del préstamo estaban justo ahí en la página con el resumen que él firmó. Depp tuvo que haber firmado con sus ojos cerrados para no verlos. Expertos legales dicen que la demanda podría costarle a Depp millones en comisiones legales y que sus posibilidades de recuperarlo en el juicio son ambiguas. Waldman continúa presentándole teorías alternas que implican bancos en Malasia, un superagente de Hollywood e inversores del Medio Oriente, nada ha sido confirmado –tal vez lo saque en el juicio. Depp pasó la Navidad pasada en Francia, el invierno en Bahamas y gran parte de la primavera en su propiedad de Hollywood. Nunca vendió Hameau ni sus demás bienes. Parece improbable que llegue a un acuerdo o admita la derrota. “Nunca, nunca en mi vida he sido el bully”, me cuenta Depp. “Nunca hice las cosas a mi modo para lastimar a alguien. Cuando era niño, lo que me enseñaron fue que nunca empezara una pelea, pero si alguien te etiqueta o invade tu mundo, tienes que terminar la maldita pelea. En las palabras exactas de mi mamá: ‘Noquéalos con un ladrillo’”.

La luz comienza a filtrarse por las ventanas. Waldman se va a dormir. Tiene un vuelo temprano a Suiza para practicar esquí con Oleg Deripaska. Veo esto como una invitación a irme. Depp busca un guardia de seguridad para llamar un taxi, pero su llamado no obtiene respuesta. Entonces me acompaña a la puerta. “Gracias por venir”, dice Depp. “Esto puede ser tu Pulitzer”.

Por lo siguientes 15 minutos, Depp intenta descifrar cómo abrir las puertas de la fortaleza de su mansión. Aprieta botones y empuja la cerca, pero nada sucede. Es un niño perdido que no puede encontrar el camino a casa antes del anochecer. Finalmente le digo que puedo saltar por encima de la cerca. Trepo y salto. Nos despedimos a través de los barrotes. “Cuídate”, dice. Se vuelve silencioso por un segundo. “Gracias por escuchar”.

Después se da la vuelta, camina hacia su jaula de oro y empuja la puerta pesada. Después de un momento, se cierra detrás de él.0

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