Mika está a punto de subir al escenario. Pero lleva dos días enfermo. Se muestra confiado y aunque sus manos están alrededor de su garganta mientras habla, contesta las preguntas con una gran sonrisa. “Tomé una decisión contundente para este álbum. Decidí que no iba a trabajar en estudios comerciales, quería hacer un disco que se sintiera completamente retraído de la industria y sus procesos mecánicos. No quería escribir con personas que trabajaran en dos sesiones en un día, me parecía totalmente aburrido”, confiesa Mika sobre su nuevo material de estudio, My Name Is Michael Holbrook. “Sólo quería escribir en un contexto que se sintiera como casa, quería que fuera personal de principio a fin”, afirma.

¿Cuál crees que es la raíz del éxito de tu música?

Aceptar que la música que hago es engañosa. Es divertida, es melódica; es pop, pero el argumento principal es que es honesta y profundamente alternativa. No juzga y eso es lo que más quiero proteger: mi rebelión contra lo comercial, por más pop que parezca.

¿Cómo logras tener esa consistencia?

A diario me “contamino” de otros artistas, en el mejor de los sentidos, eso me gusta. Pero jamás quiero ser contaminado por la industria. Tenemos una enfermedad hoy en día, pensamos que estar a la moda es diferente a ser comercial. Y no lo es. Lo que está de moda es comercial. Después de dos o tres años de distancia lo puedes distinguir. Creo que tienes que convertirte en la versión más única de ti mismo. Para lograr consistencia tienes que ser violentamente veraz en tu manera de contar historias.

¿En qué te inspiras a diario?

Creo que encuentro una alegría casi perversa en convertir la tristeza en felicidad. Mi música es un contraste, de pronto estás bailando al ritmo pero si te tomas un segundo, verás que la letra es muy triste. ¡Es algo tan sano!

No te gustan los videos musicales. ¿Cómo logra te hacer paz con eso para “Tiny Love”?

Fue muy intenso. Pero me gustó porque como bien dices, odio hacer videos musicales, pero es una canción tan única y extraña que quería lograr un visual que no se sintiera como un show. Quería provocar delicadamente a mi audiencia. Algo que generara interés, como una pequeña película y creo que lo logré.