Rob Halford y su estancia casera

El 'Dios del Metal' de Judas Priest nos habla sobre el encanto del cuero y "Breaking the Law”.

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Salvador Bonilla
Escrito por Kory Grow

“Hubo un tiempo en el que ‘heavy metal’ era una grosería”, dice el vocalista de Judas Priest, Rob Halford. “Pero siempre hemos dicho que nosotros ondeamos la bandera del heavy metal británico. Es algo de lo que estamos extremadamente orgullosos. Nos lo tomamos en serio”.

Por casi medio centenario, Halford ha sido la voz de Judas Priest, gritando sobre venganza contra los no creyentes. Sus gustos chillidos siempre han combinado perfectamente con el asalto de las dos guitarras de la banda en clásicos como “Breaking the Law”, “You’ve Got Another Thing Comin’”, y “Heading Out to the Highway”, y su trajes de motociclistas de cuero negro y tachuelas, definieron el aspecto del género en los años siguientes. El 1980, la banda lanzó la canción “Metal Gods” en su LP clásico British Steel, cuyo titulo se convirtió en un apodo para él, que permaneció. Rob Halford es el ‘Dios del Metal’.

También es uno de los hombres más intrigantes del hard rock, habiéndose levantado sobre muchos obstáculos. Venció el abuso de las drogas y el alcohol en los ochentas, muchos antes que la mayoría de sus compañeros. Después de tomar un descanso de Judas Pries en los noventas, grabó metal más denso junto a Fights y se adentró en la música industrial junto a su banda 2wo dentro de un álbum estrenado a través de la disquera de Tres Reznor. Durante ese tiempo, también declaró ser gay, que pudo haber sido un movimiento muy arriesgado, considerado que el metal seguía siendo gobernado por el machismo. Pero los fan los aceptaron. Una vez que se reunió con Judas Priest, él y la banda han seguido publicando metal que redefine al género; su álbum del 2018, Firepower, fue nombrado el tercer mejor álbum de metal de la lista de Rolling Stone el año pasado. Halford detallará la historia completa de su vida en su biografía, Confess, que estará a la venta el 29 de septiembre.

Este año, la banda suponía celebrar su 50 aniversario en un tour, apoyando a Ozzy Osbourne, pero la naturaleza tuvo otros planes, y la pandemia del coronavirus forzó a Judas Priest a quedarse en casa. A pesar de esto, Halford está de buen humor al hablar con Rolling Stone, ya que ha estado utilizando su tiempo para escuchar música, crear videos inspiradores e indignantes memes de gatos para sus seguidores de Instagram. “No siempre es ‘El Dios del Metal’”, bromea, “a veces es el Gato del Metal”. Y con ese estado de ánimo jovial, se divirtió con la entrevista de Last Word, ofreciendo sus filosofías sobre la vida y consejos sobre la defensa de la fe del heavy metal.

¿Qué recomiendas para mantener la cordura durante el distanciamiento social?

Como todos, he estado escuchando mucha música, viendo películas y todo lo demás para guardar la cordura. Es importante que tratemos de contenernos un poco. Una de las mejores maneras de lidiar con esto es desahogarte con otros, ya sea por llamada telefónica, videochat o un mensaje de texto. Necesitamos mantener abierta esa línea de comunicación.

 ¿Cómo defines el éxito?

Es llevar a cabo tus sueños y ambiciones. Nunca he relacionado el éxito con el número de discos vendidos o las placas en la pared. Cuando esas recompensas, si así las quieres llamar, vienen a ti, es una hermosa reafirmación de la manera en la que el éxito se muestra a sí mismo. Equiparo al éxito con hacer una buena canción, presentar un buen show.

 Tu álbum British Steel, que incluye el clásico “Breaking The Law”, cumplió 40 años. ¿Cómo mantienes fresca en vivo a una canción como esa?

Cada noche que la tocas está fresca. Creo que lo importante con este tipo de canciones es no repasar los movimientos. Tiene que venir de un lugar de ejecución realmente sincero. No es como, “Carajo, tenemos que hacerlo de nuevo por cuatro milésima vez”. Nunca te sientes así. Todavía me entusiasma interpretar “Breaking the Law, “Living After Midnight”, “Electric Eye”.

 Realmente has hecho tuyo el título de “Dios del Metal”. ¿Cuándo sientes que estás haciendo más honor a ese apodo?

[Ríe] Todo cambia cuando te subes al escenario. Simplemente, salir ahí y agarrar el micrófono, hay algo muy tangible que cambia en mí, y de repente es el Dios del Metal. Es un poco como cuando Superman iba a una cabina de teléfono y salía. Él salía con una capa y mallas, yo salgo con chaparreras de piel.

 El look S&M, cuero negro, de Judas Priest es inconfundible. ¿Qué consejo tienes para encontrar tu look?

Un buen look ha sido importante desde que el rock & roll comenzó. Si ves material primitivo de Priest [de 1975], en The Old Grey Whistle Test en la BBC, cuando nos veíamos un poco como Greta Van Fleet [ríe], es extraordinario. Te veías a ti mismo y pensabas: “No, esto no se siente bien. La música es tan fuerte, con ira, oscura y poderosa en lugares… y estoy usando una playera de cachemir [ríe]”. Así que ponerme una simple chamarra de cuero fue, por mi parte, un paso, muy, muy grande. Por supuesto, siendo el metalero gay fashionista, no podía esperar a externar eso y llevarlo a lugares gloriosos.

En 1998, saliste públicamente del clóset como gay. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

Aprendí que tienes que dejarte salir de la jaula, y que no puedes vivir tu vida para otras personas. Salir del clóset en lo que en su momento era, y sigue siendo hasta cierto punto, una experiencia dominada por machos alfa –sin faltar el respeto a las grandes mujeres metaleras– me dio mucha paz y me ayudó en mi trabajo más que cualquier otra cosa. Realmente no te puedes concentrar en la vida y en tu propósito de vida cuando tienes esa sombra colgando sobre tu cabeza. Tienes que desaparecerla, aplastarla, quemarla, romperla. Tienes derecho a vivir tu vida, como humano en este planeta, bajo tus propios términos.

¿Qué consejo le darías a los metaleros que sienten que están atorados en una cultura heterosexual, pero quieren salir del clóset?

Bueno, no tienes por qué sentirte tan solo como yo lo hice. Gays metaleros, solo vengan y únanse a nosotros. Sólo sal y diviértete. Es tu vida. Te pertenece a ti.

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