'Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band' se estrenó un día como hoy

"Fue una cúspide", dijo Lennon a Rolling Stone en 1970, haciendo referencia tanto al álbum como a su relación creativa con McCartney.

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Sgt. Pepper

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

The Beatles

Capitol, 1967

Extraído de la edición especial ‘los 500 mejores discos de todos los tiempos’, agosto, 2012

Es el disco más importante de rock & roll de todos los tiempos. Desde las regias explosiones de metales y guitarras con fuzz de la canción que da nombre al disco hasta el derrame orquestal y el largo y agonizante acorde de piano al final de “A Day in the Life”. John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr nunca se mostraron más temerarios y unidos en nombre de la magia y trascendencia. Lanzado en el Reino Unido el 1 de junio de 1967, y un día después en Norteamérica, Sgt. Pepper es el pronunciamiento definitivo del rock en aras del cambio. “Estábamos hartos de ser The Beatles”, dijo McCartney muchos años después, en Many Years From Now, la biografía del bajista escrita por Barry Miles. “No éramos unos niños, éramos hombres hechos y derechos… artistas y no meros ejecutantes”. Al mismo tiempo, Sgt. Pepper permitió formalmente la entrada de una formidable temporada rebosante de esperanza, agitación social y logros: los años sesenta tardíos, pero sobre todo el verano del amor de 1967. Con esos pasajes instrumentales iridiscentes, las ensoñaciones versificadas y el sorprendente empaque, este álbum definió el opulento optimismo revolucionario de la psicodelia y enseguida diseminó el evangelio del amor, el ácido, la espiritualidad oriental y las guitarras eléctricas alrededor del mundo. Ningún otro disco pop de su era, así como ningún otro emergido de otra era, ha tenido un impacto tan titánico e inmediato.

“Fue una cúspide”, le dijo Lennon a Rolling Stone en 1970, haciendo referencia tanto al álbum como a su relación creativa con McCartney. “Sin duda estábamos colaborando”, dijo Lennon, y Sgt. Pepper abunda en pruebas y confirmaciones: las explosiones del piano en llamas y las memorias escolares de McCartney (“Woke up, fell out of bed…”) en “A Day in the Life”, un tema de Lennon acerca de la muerte y la infinitud; la pícara réplica que Lennon lanza contra el coro entonado por McCartney en “Getting Better” (“It can’t get no worse”). “Sgt. Pepper fue nuestro proyecto más importante”, dijo Starr echando una mirada retrospectiva en la autobiografía de la banda, The Beatles Anthology, lanzada en el 2000. “Lo mejor del grupo era que cualquiera que tuviera la mejor idea sería respetado, y esa idea sería indudablemente implementada”. Fue Neil Aspinall, el longevo asistente del cuarteto, quien sugirió que plasmaran una segunda vuelta del tema famoso, justo antes del final de “A Day in the Life”, a fin de redondear el capricho teatral del disco: un concierto imaginario, ofrecido por una banda imaginaria interpretada por The Beatles.

La fecha auténtica de cumpleaños de Sgt. Pepper es el 29 de agosto de 1966, cuando la banda tocó su último concierto, en San Francisco. Hasta entonces, The Beatles había hecho historia en el estudio sofocado entre una tortuosa gira y otra. Por fin y para siempre fuera de los escenarios, el cuarteto se sintió con la suficiente libertad como para convertirse en un grupo muy alejado de la histérica beatlemanía.

McCartney fue incluso más allá. Se le ocurrió crear un álbum con The Beatles portando disfraces, el álter ego de una banda, más tarde bautizada como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. “Fingiríamos ser otros”, explicó McCartney en su Anthology. “Era liberador; ahora podíamos hacer lo que nos viniera en gana con una guitarra o frente al micrófono, por la sencilla razón de que ya no se trataba de nosotros”.

Sólo dos temas incluidos en la versión final del álbum, ambos cortesía de McCartney, tienen algo que ver con los personajes del ‘concepto Pepper’: la canción que da nombre al disco y ese jocoso vehículo de lucimiento de la voz de Starr en “With a Little Help From My Friends”, presentada como un tema a cargo de Billy Shears, la estrella de Sgt. Pepper. “Cualquier otro tema hubiera podido aparecer en otro disco”, señaló Lennon con insistencia más tarde. Sin embargo, cuesta trabajo imaginar un contexto más idóneo para la jovialidad victoriana de “Being for the Benefit of Mr. Kite!”, de Lennon (la inspiración proviene de un póster de 1843 para un circo) o para la suntuosa melancolía de “Fixing a Hole”, de McCartney, con su mezcla de sombras antiguas (un clavicordio tocado por el productor de la banda, George Martin) y luz solar moderna (una guitarra doblada y ejecutada con precisión por George Harrison). La premisa de Pepper consistía en entretener.

Asimismo logró subrayar la cohesión cotidiana y real de la música y el grupo que la había creado. De las 700 horas que los integrantes de The Beatles pasaron confeccionando Sgt. Pepper, desde finales de 1966 hasta abril de 1967, el grupo requirió de tan sólo tres días para redondear el lujoso sueño diurno de Lennon: “Lucy in the Sky with Diamonds”. “A Day in the Life”, la canción más compleja del disco, fue grabada en sólo cinco días. Ningún otro Beatle aparece con Harrison en el sermón perfumado con cítaras que decidió soltar acerca del materialismo y la fidelidad, es decir, el tema “Within You Without You”, pero el grupo, sabiamente, ubicó el tema a la mitad de la versión original en acetato, al principio del Lado B: una meditación crucial en mitad de una jubilosa orgía.

La explotación llevada a cabo por la banda de las múltiples pistas disponibles en el estudio transformó el acto mismo de grabar (los doblajes orquestales que aparecen en “A Day in the Life” marcaron el inicio de las grabaciones de ocho canales en Gran Bretaña: dos máquinas de cuatro canales implementadas al unísono). Y la extravagancia visual de Sgt. Pepper convirtió oficialmente el trabajo en portada en un arte. La foto tomada por Michael Cooper, en la que The Beatles aparecen uniformados con trajes de satín para banda de guerra, al frente de una muchedumbre de cartón conformada por figuras históricas y creada por el artista Peter Blake, es sin duda una de las imágenes más perdurables de la era psicodélica. Asimismo, este álbum fue el primer disco de rock en incorporar en su diseño las letras de todas las canciones. Sin embargo, Sgt. Pepper es el álbum Número uno de la lista de los primeros 500 elaborada por Rolling Stone, no sólo por ser el primero en muchas áreas, sino porque es lo mejor que The Beatles realizaron como músicos, pioneros y estrellas pop, todo al mismo tiempo. Un anuncio para el álbum publicado en 1967 en Gran Bretaña declaraba: “Recuerda, la Banda del Club de los Corazones Rotos del Sargento Pimienta es The Beatles”. Y tal y como McCartney señaló, el álbum “sólo fue algo así como un show que logramos ejecutar particularmente bien”. El espectáculo seguirá, por los siglos  de los siglos.

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