"¡Soy el último dios del rock & roll!"

Brian Wilson, pieza fundamental de The Beach Boys, habla sobre 'Pet Sounds' y 'Smile'.

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Priscila Núñez
Escrito por joseluisguzman

Su mirada absolutamente verde brillaba de manera especial. Enfundado en una fina camisa de lino azul marino extendió la diestra para saludar con extrema amabilidad: “Soy Brian Wilson, es un gusto conocerte". Estrechó suavemente mi mano y me descubrí espectacularmente sorprendido: Frente a mí estaba el hombre que había convertido los extraños sonidos de su cabeza en una obra que reflejó como pocas su propia cultura y ha sido piedra de toque para definir la música popular del siglo XX como ahora la entendemos. En esa especie de “cultura en cápsulas” que son las listas, Wilson aparece junto a The Beatles y Bob Dylan como el artista más influyente de los años sesenta; en otra lista aparece junto a Phil Spector y el desaparecido Sir George Martin como el productor más innovador en la historia de la música.

Se sentó tranquilo frente a mí con esa mirada que pude identificar después: Ligeramente fuera de este mundo. Como si la vida cotidiana le fuera ajena. “Ponte cómodo", añadió.

Brian Douglas Wilson nunca fue una estrella de rock ordinaria bajo ningún parámetro. Indudablemente, el líder de The Beach Boys (banda conformada por los hermanos Brian, Carl y Dennis, el primo Mike Love y su amigo de preparatoria, Alan Jardine) convirtió el ethos de la cultura californiana de sol, rubias, autos, surf y playa en una profunda reflexión sobre el mito de la eterna juventud mientras que el tiempo destruyó lo que parecía inamovible y barrió con todo a su paso. La técnica y características de cómo lo transformó en sonido son ahora legendarias: Arreglos corales densamente empalmados o que se contrapunteaban unos a otros simultáneamente, frágiles y precisos; las letras iban de la complejidad a lo más elemental, algunas parecidas a himnos religiosos o confesiones para un psicoanalista; viajaban del catálogo de los clichés a lo mas sorprendente dentro del rock artístico.

El verano de 1966 fue ese lapso irrepetible donde habría que ser joven, hambriento y estar preparado para lo maravilloso. Fueron lanzados los discos Aftermath de The Rolling Stones –el primero de Mick Jagger y Keith Richards como autores de todos los temas–, la aventura psicodélica de The Beatles, Revolver y un lunes 16 de mayo se lanzan simultáneamente Blonde On Blonde de Bob Dylan y Pet Sounds, de The Beach Boys.

Es realmente un honor estar con una verdadera leyenda de la música de todos los tiempos.

Muchas gracias.

Han pasado 50 años desde el lanzamiento de Pet Sounds, aclamado como uno de los discos más importantes de la historia. Sin embargo, parece que es más reconocido por artistas y músicos que por la gente común. ¿Qué opinión le merece?

¿Por qué a la gente le gusta ahora Pet Sounds? Creo que es porque les tomó 50 años escucharlo.

Esta es su última gira con Pet Sounds ¿Por qué?

Porque ya llevamos siete meses de gira.

¿Está cansado?

Sí… [risas].

¿Hay alguna canción en particular del Pet Sounds que ahora no le guste?

“Wouldn't It Be Nice”.

¿Por qué? Es la mejor canción del álbum…

No es la canción que más me gusta.

Entonces, ¿cambiaría algo de ese disco ahora?

No cambiaría absolutamente nada.

Pet Sounds es una obra maestra en materia de producción y calidad artística sin comparación. Fue grabada en un periodo de cuatro meses en 27 sesiones. Contiene 13 tracks –dos de ellos instrumentales– durando exactamente 36 minutos de principio a fin. Ningún miembro de The Beach Boys tocó instrumento alguno y para su creación, Wilson se apoyó del grupo de músicos de sesión más famoso de Estados Unidos: The Wrecking Crew.

Sin embargo, el disco encontró el rechazo unánime en el círculo personal de Brian, lo cual aceleró su propia destrucción y caída en los manglares de la esquizofrenia y el consumo desquiciado de las drogas: Cuando puso el disco a los directivos de Capitol Records comentaron: “Es bueno, pero, ¿no tendrás alguna canción sobre surf?”, mientras el celoso Mike Love opinó: “Esto es música ególatra, Brian. ¿Quién va a escuchar esto?, ¿alguien con oídos de perro?”. 

Tuvo un fulgurante renacer con el sencillo “Good Vibrations” donde acumuló 90 horas de grabación y la promesa, con la colaboración de Van Dyke Parks, de lo que sería la maravilla de su tiempo: Smile. Sin embargo, el proceso de producción lo dejó como un ángel con las alas quemadas de tanto acercarse al sol, habitando un mundo eternamente fuera de foco donde sólo escuchaba voces malignas en su cabeza.

Sé que pudo ver la película Love & Mercy [Bill Pohlad, 2014]. ¿Cuál es su Brian Wilson favorito: Paul Dano o John Cusack?

John Cusack, porque me representa cuando ya soy un hombre maduro.

Grandes álbumes cumplirán 50 años este 2017. Entre ellos, Smile.

Creo que Smile fue un álbum adelantado a su tiempo, fue muy mal entendido. Es probablemente el disco más complejo que jamás hice, la música es muy complicada. En 50 años nunca escuché a ningún artista hacer algo tan complejo como Smile.

2016 fue un año terrible para la música. Murieron grandes músicos. Entre ellos David Bowie, Prince y George Martin. Parecería ser que sólo quedan entre nosotros Brian Wilson y Phil Spector como los últimos dioses del rock. ¿Se considera el último dios del rock?

Sí.

¿Es Brian Wilson el último dios del rock?

Sí…

Aunque no quería que la entrevista terminara nunca, concluyó más rápido de lo que hubiera imaginado. Apenas dos o tres tracks del Pet Sounds. Sin prisa, con paso lento, ayudado por sus cercanos se dirigió a la salida de la suite donde tuvo lugar el encuentro. No pude dejar de sentir dolor por un hombre que epitomizaba la definición de “genio atormentado” ya que después del fracaso de Smile en 1967, su vida fue una auténtica película de horror: Diagnosticado como bipolar y con cierto grado de esquizofrenia, internado en hospitales siquiátricos, al menos dos intentos de suicidio, sobrepeso –alcanzó los 200 kilos–, enclaustramiento ­–vivió tres años acostado en su cama– y pérdida de memoria.

Las voces de mi propia cabeza comenzaron a recordar la balada más autobiográfica del Pet Sounds como respuesta a una vida trágica y de creación deslumbrante a la altura del mito, a la altura del arte… mientras Brian Wilson se alejaba.

“Each time things start to happen again,

I think I got something good goin' for myself.

But what goes wrong,

I guess I just wasn't made for these times…".

 

–“I Just Wasn't Made for These Times" (Pet Sounds, The Beach Boys. 1966).

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