La frenética vida de Elton John llega a la cartelera con ‘Rocketman’, el biopic protagonizado por Taron Egerton que pretende seguir los pasos de ‘Bohemian Rhapsody’.

POR Salvador Franco Reyes

 

El adiós a los escenarios que Elton John inició hace unos meses con la gira Farewell Yellow Brick Road incluye una alucinante sorpresa para sus seguidores: Rocketman, la película autobiográfica que el propio músico británico supervisó y produjo junto con su esposo David Furnish. «Es un acercamiento musical con toques fantásticos a la vida de Elton John con todo lo que eso implica: cálido, emocionante, divertido, sexy, polémico y entrañable”, señala el director Dexter Fletcher, a quien se le encargó el proyecto luego de que entró como bateador emergente a Bohemian Rhapsody. “Se trata de un musical que toca momentos fundamentales en la vida de Elton con toques de fantasía y que recorre desde su infancia y adolescencia hasta que se consagró como un ícono de la música”, explica por su parte Taron Egerton (Kingsman) durante un encuentro en el Ham Yard Hotel en el corazón de Londres.

 

¿Sentiste miedo al encarnar a un personaje con esta relevancia y que además sigue vivo?, se le pregunta a Taron desde la habitación victoriana donde recibió a Rolling Stone México, quien se muestra ansioso por mostrar su trabajo al mundo. “¡Por supuesto que sentí miedo! Hay una responsabilidad enorme porque lo que estás haciendo es cristalizar el legado de alguien. También da miedo porque todos conocen al personaje tan bien que te llenas de ideas y dudas sobre lo que pensarán de tu trabajo y lograrás su aprobación. A ello hay que sumarle que para muchas personas en el mundo, Elton es un héroe, y para muchos otros en el futuro, quizá en 100 años, yo seré una versión de Elton y para otros tantos Rocketman, será un primer acercamiento a su figura, y eso es sumamente aterrador pero también emocionante”. El carismático actor de 29 años de edad fue elegido por la propia compañía productora de Elton John para interpretarlo en esta aventura musical que recorre, desde su infancia y adolescencia hasta sus años 40, cuando se convirtió en un emblema musical. “Pero más que de eso”, dice entusiasmado el actor, la cinta “habla de cómo Elton se sobrepuso a una vida inestable marcada por las drogas”.

 

Para el actor, así como para el resto del elenco que incluye a Richard Madden (Game of Thrones) y Jamie Bell (Billy Elliot), y para el director Dexter Fletcher (Eddie the Eagle), Elton John es un “sobreviviente”. “Una de las cosas más importantes de Rocketman, es que es una película sobre alguien que, tras reconocer una adicción, decide ir a rehabilitación y tomar control de su vida. Lo que nos enseña es que cualquiera que haya tenido una vida inestable con unos padres menos que perfectos, en términos de drogas, puede recuperarse. Eso es algo simplemente increíble porque requiere un esfuerzo sobrehumano. ¡Y Elton regresó de eso! Por eso para mí, cualquiera que lo haya logrado, tiene poderes sobrehumanos”, añade Egerton.

 

Si bien el músico nunca ha ocultado un pasado vinculado a las drogas, fue hasta hace muy poco que reveló algunos detalles de los hábitos de consumo que lo pusieron al borde de la muerte en más de una ocasión. “Consumía tanta cocaína como Whitney Houston, es un milagro que no esté muerto. A algunos un gramo de cocaína les podía durar un mes. No a mí. Tenía que consumirlo todo, y luego, quería más”, declaró en 2010 a la revista Parade, a la que aseguró que “casi todas las relaciones que tuve estuvieron vinculadas a las drogas. Nunca funciona, pero siempre sentí que tenía que estar con alguien, bueno o malo, de otro modo no me sentía lleno. Perdí la cabeza”.

 

Ese mismo año, en una entrevista televisiva con Piers Morgan, el compositor aseguró que no fueron pocas las veces que las drogas estuvieron “muy cerca” de acabar con su vida. “Yo no me consideraba un drogadicto. Creía que esos eran los que se clavaban agujas en el brazo, pero en realidad yo era el mayor yonqui. Estuve muy cerca de morir. Tenía ataques epilépticos que me hacían ponerme azul y la gente me encontraba en el suelo y me metía en la cama. Al cabo de 40 minutos estaba esnifando otra línea. Era así de deprimente, me quedaba hasta tarde, fumaba porros, me bebía una botella de Johnnie Walker y entonces me quedaba despierto tres días y después me iba a dormir durante un día y medio. Me levantaba otra vez y, estaba tan hambriento al no haber comido nada, que igual engullía tres bocadillos de tocino, un bote de helado y después lo vomitaba todo, porque me convertí en bulímico, y entonces lo volvía a repetir todo. Así de trágica era mi vida”, recordó en aquella ocasión el artista.

 

 

Cortesía Paramount Pictures

 

Una vida que ahora pondrá al descubierto de la mano del prestigiado guionista Lee Hall (Billy Elliot, Victoria y Abdul, Caballo de guerra) y del director Dexter Fletcher, quien por cierto tomó las riendas de la ahora célebre Bohemian Rhapsody después de que Bryan Singer fuera despedido por 20th. Century Fox por “comportamientos no profesionales”. Todo eso sucedió en el contexto del #MeToo, por lo que Fletcher concluyó las tres semanas de rodaje restantes y se encargó de la post-producción de la cinta, y a quien el Sindicato de Directores de Estados Unidos no le otorgó el crédito de codirector por no tratarse de una “colaboración”. Pero eso quedó en el pasado, y ahora Fletcher se llevará todo el crédito en una producción que también promete hacer historia por múltiples razones. “Todo mundo ama a Elton John y eso lo convierte en un personaje muy complejo que trabajamos mucho con Taron, quien realizó un trabajo excepcional que seguramente sorprenderá a la audiencia. Sólo quiero decir que para mí es un honor estar al frente de este proyecto”, agrega Fletcher.

El que si tiene todo el crédito que merece, no sólo en la película, sino también en la historia de la música, es Bernie Taupin, un escritor y poeta que en 1967 respondió un anuncio del semanario musical NME que solicitaba nuevos escritores de canciones. Lo curioso es que Elton John presentó muestras de su trabajo al mismo medio unas semanas antes, y aunque ninguno de los dos consiguió el trabajo, lograron conocerse y comenzar así una de las colaboraciones más célebres de la industria y una de las amistades más entrañables de su vida. “Si bien la película aborda una maravillosa historia de supervivencia y de cómo Elton llegó a convertirse en este increíble artista, todo empieza con una relación donde dos tipos desconocidos –pero que comparten una misma pasión y ambición– forjan una colaboración que los lleva al Número Uno en ventas y les da mucho dinero y fama, y cómo todo eso afecta su relación al igual que las drogas, los matrimonios y los divorcios, etc. Pero el hecho de que ellos siguieran siendo grandes amigos y Elton siguiera hablando de él, porque es algo que Elton sigue haciendo, es algo maravilloso porque es una profunda hermandad que perdura y que los mantiene vivos de alguna manera”, comenta Jamie Bell, el encargado de darle vida a Bernie Taupin.

Como resultado de esa fructífera colaboración podemos nombrar innumerables canciones que durante los años sesenta, setenta, ochenta y noventa, formaron parte de una veintena de clásicos de Elton John: “Rocket Man”, “Levon”, “Crocodile Rock”, “Honky Cat”, “Daniel”, “I’m Still Standing”, “Sad Songs”, “The One”, “Simple Life”, “The Last Song”, “Believe” y “Candle in the Wind”, lanzada en 1997 como un tributo para la fallecida princesa Diana de Gales, amiga íntima de Elton.

Pero también es necesario precisar que si bien Taupin ha sido el letrista principal de Elton John, hay otros célebres trabajos de los que no formó parte, como en la película El rey león de 1994, cuyas letras fueron escritas por Tim Rice.

Curiosamente, Jamie Bell y Elton John ya habían “coincidido” en otro proyecto hace 19 años, cuando el primero se convirtió en el protagonista de Billy Elliot y el segundo escribió las canciones para lo que más tarde se convertiría en uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos.

Ambos asistieron a la presentación de la cinta en el Festival de Cannes del año 2000, donde ocurrió un encuentro que Jamie jamás va a olvidar. “Lo conocí literalmente unos minutos después de que Billy Elliot se estrenara en Cannes. Estaba muy conmovido, con lágrimas en los ojos y profundamente emocionado por la película. Creo que la relación con su padre y el personaje en sí, lo marcó profundamente. Él siempre fue increíble, amoroso, divertido y grandioso conmigo, aunque no mantenemos una amistad”, comenta el actor, cuyas palabras fueron confirmadas por el propio Elton cuando acompañó el estreno de Billy Elliot en España. “No es muy frecuente que una película te cambie la vida. Y yo no sabía en la que me estaba metiendo cuando acepté la invitación para el estreno de Billy Elliot en el Festival de Cannes. Mi reacción ante la película fue muy profunda. La historia del joven Billy, un muchacho de clase trabajadora lleno de talento con ambiciones artísticas aparentemente fuera de su alcance, tenía mucho en común con mi propia historia”, relató Elton a los medios españoles.

Una historia íntima que ahora, de manera un tanto sorpresiva, compartirá con los espectadores de todo el mundo cuando Rocketman llegue a las salas cinematográficas. “A diferencia de otros musicales, nosotros empleamos las canciones como un dispositivo narrativo para contar la historia. No se trata de un biopic lineal, sino que usamos la música narrativamente de una forma que no se había visto en otras películas, pues también te saca de la realidad y te lleva a un universo de fantasía. Eso es algo que también me tiene muy orgulloso de Rocketman, pues nos hizo tomar riesgos que te hacen ver ambicioso y eso fue fantástico”, añade Jamie Bell.

Cortesía Paramount Pictures

Richard Madden, a quien conocimos como Robb Stark de Game of Thrones y más tarde como el príncipe de la versión live-action de La cenicienta, recuerda que tan pronto descubrió que Rocketman relataría la vida de Elton John aceptó el proyecto. “Amo la música de Elton John y después de leer el guion quedé fascinado. Así es que dije que sí, aunque no tenía idea de todo lo que íbamos a realizar”. Poco después, el actor escocés descubrió que sería el encargado de dar vida a John Reid, el polémico manager con el que por cierto comparte nacionalidad, y que pasaría a la historia por decidir el destino de Queen de 1975 a 1978 y posteriormente el de Elton John, con quien trabajó durante 28 años. Pero hay mucho más detrás de eso. Existen versiones que aseguran que Reid se convirtió en amante de Elton y que mantuvieron una relación personal durante cinco años, tras lo cual, mantuvieron dicha relación hasta 1998, cuando una carta publicada por The Daily Mirror daba cuenta de los gastos obscenos que Reid ejercía a nombre de su patrón. El disgusto del músico fue tan grande que no solamente lo despidió, sino que emprendió una acción legal que culminó en el año 2000, cuando la justicia británica obligó al exmanager a pagarle 3.4 millones de libras esterlinas para resarcir el daño ocasionado.

“Lamentablemente no conocí personalmente a John Reid [ahora vive en Australia] porque es un hombre muy difícil. Entonces tuve que hablar con mucha gente y lo que resultó realmente interesante fue que todos tenían una perspectiva diferente sobre él. Algunos veían a la persona más divertida con la que podían irse de fiesta mientras que otros veían a la persona más generosa que conocieron jamás. Muchos otros en cambio veía a la persona más terrorífica con la que se podían cruzar. Entonces tuve que aclarar todas estas diferentes historias para trabajar con los elementos, ver qué puntos eran útiles para el guion y contar la historia que ahí estaba escrita”, relata Madden, quien el año pasado conectó otro batazo de home run al protagonizar la serie Bodyguard, por la cual recibió su primer Globo de Oro.

Pero si algo tiene que agradecerle a Rocketman es la oportunidad de conocer de cerca y comenzar una amistad con Elton John, un privilegio reservado para muy pocos. “Ahora Elton es un amigo. A partir de este proyecto ha nacido una hermosa y nueva amistad que comenzó gracias a una invitación de David, su esposo, para pasar la Navidad con ellos. Antes de conocerlo solamente amaba su música y ahora sé que es un ser amoroso, generoso, con los pies en la tierra, un hombre amable y una gran leyenda viviente. Gracias a Rocketman ahora puedo decir que tenemos una amistad”, añade el actor, quien prefiere reservarse los detalles de esa relación.

Otra de las cosas que compartirá Rocketman con Bohemian Rhapsody, además del director, es que el personaje central tiene una preferencia por personas de su mismo sexo, una preferencia que queda a un lado ante el inconmensurable talento de una estrella que ha luchado toda su vida contra los prejuicios de una sociedad que durante décadas se empeñó en relegarlo y señalarlo por sus gustos sexuales. “Creo que es maravilloso que vivimos en un mundo en donde los gays pueden ser retratados en la pantalla grande y donde su preferencia sexual no sea parte de la conversación, sino que estemos celebrando la intimidad de esos hombres en una película comercial producida por un gran estudio. Me siento muy orgulloso de ser un hombre heterosexual interpretando a un ícono gay. Quiero interpretar a personas diferentes a mí, y ese es el mundo donde al menos yo quiero vivir”, añade el actor de 28 años, quien ha pasado del miedo a disfrutar la responsabilidad que pesa sobre sus hombros. “Me convertí en actor para alcanzar a la mayor cantidad de público que pueda y para contar historias que puedan ser disfrutadas por toda la audiencia, es ahí donde encuentro placer”.

Y quizá de eso se trate, de disfrutar de Rocketman tanto como Elton John disfrutó al construir un mito que afortunadamente para el mundo, todavía tiene mucho por entregar. “Hay muchas películas fantásticas en muchos sentidos, pero en esta lo único que intentamos fue celebrar la vida, la música y a Elton John, al tiempo de llevar al espectador una experiencia cinemática. Espero que la disfruten”, finaliza Dexter Fletcher, quien se despide cantando “Take Me to the Pilot”, su canción favorita.